CTA GUALEGUAYCHÚ: ES LA AVARICIA EMPRESARIAL Y LA POLÍTICA ECONOMICA, ESTÚPIDO

ES LA AVARICIA EMPRESARIAL Y LA POLÍTICA ECONOMÍA, ESTÚPIDO

Hemos visto con particular asombro cómo ante la embestida presidencial (que no hace más que responder a su política económica y convicciones), muchos sectores se han sumado a un relato falaz, sin datos que rubriquen sus afirmaciones y que tienen objetivos comunes y ya muy conocidos por los trabajadores.

No es casual y se enmarca en una corriente internacional que busca hacer retroceder las conquistas laborales a las mismas condiciones del siglo XIX, y más atrás aun. Brasil, con la transformación laboral reaccionaria (no es una reforma) es prueba contundente de ello, cuya matriz es admirada y codiciada por la ceocracia argentina.

Decíamos que los objetivos comunes pasan por algunas cuestiones puntuales, graves y que de concretarse tendría consecuencias trágicas para los trabajadores, que en definitiva son quienes concretamente producen riqueza con su esfuerzo personal y colectivo.

Una de ellas es, obviamente, el desprestigio primero, y la anulación después de toda organización sindical, en especial de aquellos que hoy se oponen a este ajuste salvaje que se está aplicando y que ha provocado ya cientos de miles de desocupados, precarización e inseguridad laboral, salarios a la baja, pérdida del poder adquisitivo en términos reales de los ingresos, etc.

Demonizar, perseguir, estigmatizar vía campañas acompañadas por medios y periodistas afines o “incentivados”, generando dudas y sospechas sobre representaciones gremiales y poniendo en cuestión, inclusive, la necesidad de que los obreros estén organizados. Aparecen así ideas surrealistas como constituir ONG o mutuales para reemplazar al movimiento obrero organizado, como si se tratara de una agencia de servicios sociales.

Otra forma es instalar la idea de “la litigiosidad laboral” o “el costo laboral”, entelequias de la que nada dicen mientras se llenan los bolsillos, o cuando incumplen leyes básicas de seguridad o convenios colectivos de trabajo apañados por el Ministerio de Trabajo Nacional, que bien debería denominarse Ministerio de Protección al Empresariado. Lejos de ser patrimonio del sector privado, desde hace años esto también se verifica en el sector público. Y que el Estado negree es más grave aún.

Falacia absoluta toda vez que en los hechos los datos no dan cuenta de esta realidad, sino todo lo contrario. En todo caso de mediar una instancia judicial debe comprenderse en el marco del derecho, es decir, a partir de una violación de los mismos.

Aseguran cámaras empresariales y sus aliados que éste es el motivo de la falta de trabajo y de inversiones, sin decir una palabra sobre la caída estrepitosa del mercado interno, sobre la apertura de importaciones, las tasas de interés por las nubes, el cierre de fábricas y PYMES, de comercios, etc. Tampoco especifican que en lugar de invertir mejor “apostamos a las LEBAC o al dólar”, y si se puede, offshore es el rumbo.

Nada dicen tampoco de por qué durante años “la juntaron con palas” y la litigiosidad laboral no fue impedimento alguno. Sintetizando: mienten.

“El ausentismo”. Los trabajadores son unos vagos y no van a trabajar. Ese parece el eslogan. Pero no agregan las condiciones de seguridad laboral, los datos concretos de ausentismo, los cuadros comparativos con otros países, el incumplimiento sobre higiene y horas de trabajo, las horas extras “en negro”, etc. Una vez más, mienten.

Baste recordar, como lo ha hecho en reiteradas oportunidades la CTA, los compañeros fallecidos en sus puestos de trabajo, los accidentados, los que han perdido facultades, los “quemados”, los “institucionalizados”, sin contar la permanente angustia de la inestabilidad, la precarización, la idea de que las personas son objetos y no sujetos de derecho. Volvimos a los 90… o al 30.

Por esto, desde la CTA DENUNCIAMOS LAS POLÍTICAS NEOLIBERALES y reaccionarias como causantes de la zozobra del momento actual y de la crisis económica fenomenal creada y afianzada por el gobierno.

Exigimos respeto por las organizaciones sindicales y las leyes que las protegen.

Denunciamos como falaces y mal intencionadas las expresiones que buscan responsabilizar al trabajador de los males de la economía actual.

Y declaramos que los trabajadores, como lo hicimos siempre, estaremos unidos en defensa de nuestros derechos, de nuestros puestos de trabajo y para que no se retroceda un ápice en las conquistas que se han logrado a partir de las luchas históricas y cuyo precio puede contarse en vidas de cientos de miles de compañeros y compañeras.

Llamamos a nuestros hermanos trabajadores a estar atentos, unidos, alertas y conscientes que todo el mundo laboral está en riesgo.

¡Unidad, de los trabajadores, y al que no le gusta, SE JODE, SE JODE!

CTA Gualeguaychú