Brasil está de remate y el martillero espera por Argentina

Brasil está de remate. Podría privatizar 15 puertos, 14 aeropuertos, la empresa generadora de electricidad más grande de América latina -Eletrobras-, 11 líneas de transmisión eléctricas, pozos petroleros y la Casa de la Moneda. En total el anuncio oficial incluye 57 activos estatales.

Por Sergio Lanzafame

Brasil está de remate. La oferta parcial incluye 15 puertos, 14 aeropuertos, la empresa generadora de electricidad más grande de América latina -Eletrobras-, 11 líneas de transmisión eléctricas, pozos petroleros y la Casa de la Moneda, entre otras bicocas. En total el anuncio oficial incluye 57 activos estatales.

¿Algo más? Sí, mucho más.

El gobierno de Michel Temer decidió ofrecer a la explotación minera privada 47.000 kilómetros cuadrados de la principal reserva natural del mundo, la Amazonia. Toda una declaración de principios acerca de la importancia que un estado neoliberal le da al cuidado del medioambiente.

La subasta se hace de apuro. Al gobierno ilegítimo -asumido mediante un golpe de estado institucional contra la presidenta Dilma Rousseff- lo corren las elecciones presidenciales de finales de 2018 en las que saldrá derrotado sin atenuantes y en las que Lula da Silva corre en la delantera en las encuestas. Aunque también lo impulsa la necesidad de mantenerse en el poder a causa de las numerosas denuncias de corrupción en su contra. Sucede que sin los avales de “los mercados” un presidente con el 5% de apoyo popular -según los sondeos de opinión pública- no duraría un minuto más en el palacio de Planalto en Brasilia.

Sin embargo, aunque las necesidades políticas del mandatario son evidentes, no está en juego su futuro a largo plazo. Temer no espera seguir en el poder más allá de 2018. Lo que este representante del establishment quiere es sentar las bases de un programa neoliberal acabado.

El anuncio del ambicioso plan de privatizaciones y concesiones no se realiza en el aire y es sólo un eslabón en la cadena del proyecto en marcha.

La más importante ley que salió del desprestigiado Congreso quizás sea la nueva ley laboral -la más regresiva de la historia-. La joya que sancionó trata de la flexibilización extrema de las condiciones de trabajo. Una empresa podrá tercerizar toda su producción, contatar empleados por hora, pagar horas extra con días de descanso, fraccionar vacaciones y extender la jornada laboral, entre otros beneficios.

Además podrá negociar directamente con sus empleados las condiciones de trabajo sin intervención del sindicato.

El otro eslabón de la cadena es la ley de tope al gasto público por 20 años. Es decir, el ajuste planificado para el retiro del Estado de la economía.

Por supuesto, en un contexto de recesión económica, el congelamiento de las erogaciones del Estado no hacen más que profundizar la crisis de las cuentas públicas. El camino ortodoxo marca, en estos casos, el freno del gasto. El más importante, por supuesto, es el previsional. El paso lógico a continuación es la reforma a la ley de jubilaciones. El Congreso tiene en carpeta su tratamiento y lo que propone es el aumento de la edad jubilatoria y la creación de cajas privadas de ahorro previsional (las AFJP brasileñas), además de cambios en los cálculos para el pago los haberes sujetos a la disponibilidad de recursos públicos (baja de haberes).

El otro gran recurso para poner en “orden” la caja es la obtención de recursos extraordinarios. El endeudamiento público es una de la herramientas a mano. En mayo de este año, la deuda externa bruta se situó en un 72,5% del PBI, el nivel más alto desde 2006. El indicador subió 21% desde 2013, cuando estaba en el 51,5%.

La otra gran herramienta es el recurso de la venta de los activos. Estas privatizaciones sólo servirán para poner en orden la caja. El dinero no irá a obra pública, ni a fortalecer a la industria, ni a reparar desigualdades sociales. Una vez más será usado para financiar el ajuste. Según señalan en el Consejo del Programa de Asociación e Inversiones de Brasil (PPI), el organismo encargado de las concesiones estatales, habrá una “inversión estimada” en u$s 14.000 millones. Temer quiere defender sus objetivos de déficit presupuestario a como de lugar, y por eso se descuenta que serán usados para paliar el desbalance en las arcas públicas.

Desde el Partido de los Trabajadores, encabezados por los ex presidentes Lula y Dilma, denuncian que el próximo gran paso será la privatización de la gigante Petrobras.

Desde la Argentina ya se alzaron las voces desde distintos sectores para ponderar, advertir, criticar o alertar por las grandes reformas brasileñas. Los sectores populares ya avisaron que no las tolerarán. La marcha de la CGT – CTA de estos días, por ejemplo, puso el tema de la reforma laboral en agenda.

Desde el gobierno, sin embargo, no ocultan su entusiasmo. Para el presidente Macri, se sabe, los salarios “son un costo más” y cada trabajador debe trabajar por el “menor salario posible”.

La competitividad, palabra mágica de la globalización neoliberal, es el objetivo.

En el diario El País de España dijo el abogado de empresas Héctor García “En Argentina envidiamos el sistema de trabajo en Brasil … hay objetivos comunes porque los dos, junto con México, tenemos problemas graves con los litigios laborales. Brasil tiene tres pleitos por cada diez trabajadores, Argentina tiene dos por cada diez y México uno cada diez. El resto de la región aparece muy abajo. Chile, por ejemplo, tiene 0,25 juicios cada diez empleados”.

Aunque claro, nuevamente apelarán al relato M. “Lo vamos a hacer en base al consenso y al diálogo. No necesariamente implica una mayor vulnerabilidad del trabajador”, dijo el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, a radio La Red. “En todo caso, las discusiones quedarán para después de las elecciones legislativas de octubre”, aclara El País.

Amazonia

Párrafo aparte merece el plan de Temer respecto de la Reserva natural de la Amazonia. Los 47.000 kilómetros cuadrados en las regiones de Pará y Amapá serán liberadas para la extracción de oro, cobre y otros minerales. El lugar en cuestión abarca un área superior a la superficie total de Suiza y fue criticada de inmediato por numerosos sectores sociales de todo el mundo.

El proyecto elimina la Reserva Nacional de Cobre (Renca) creada en 1984. Desde el Ministerio de Minas y Energía dicen que en las áreas serán protegidas las reservas indígenas y la vegetación. Sin embargo, pocos creen en las promesas. Para el coordinador de políticas públicas de WWF Brasil (la unidad de coordinación de la Amazonia), Michel de Souza, se trata de una “catástrofe anunciada” ya que arriesga diversas áreas protegidas que están dentro dos los límites de la reserva -como el Parque Nacional Montanhas do Tumucumaque, que es el mayor parque de flores tropicales del mundo-.

Un senador de la zona lo ve como “el peor ataque a la Amazonía en casi medio siglo”. “No podía haber una noticia peor”, dijo Antonio Donato Nobre, un experto en la Amazonía del instituto brasileño de investigaciones espaciales INPE.

“Básicamente se está abriendo un área prístina para la destrucción final”, agregó Nobre en diálogo con la agencia BBC Mundo. “Va a afectar toda la cuenca amazónica y el continente sudamericano”, sentenció.

Fuente: Agencia Paco Urondo