Criticar, ¡No basta!

Héctor Vértiz/México/

 

“Sugerir a las personas que lean, se informen, que protesten, o que marchen carece de sentido si no construimos un objetivo o un ideal, lo suficientemente claro y benéfico para la mayoría, que nos motive, y active para resistir la faena de alcanzarlo.”

 

Están apareciendo en el mundo tantos nubarrones, que el sentido común diría que es prudente hacer preparativos para la tormenta, hacer provisiones y guarecernos hasta que pase, para después salir a observar lo que quedo del mundo que conocíamos o que creíamos existía.

Como sea, es un hecho histórico lo que ahora nos toca vivir, podemos ignorar la trascendencia, o podemos aceptar el reto de revisarlo, evaluarlo y atrevernos a crear más que a destruir, o solamente a criticar.

En mi opinión la crítica y la protesta son necesarias e indispensables, son el primer indicador de la existencia de una conciencia colectiva capaz de unir a los ciudadanos en un objetivo común. Pero también son inútiles, si solo se quedan en esa única instancia, que hasta ahora, ha demostrado que, si no desata la represión para mantener el autoritarismo, activa un mecanismo de defensa de los círculos del poder político y económico, que ofrece paliativos, pero no soluciones profundas.

Por eso sostengo que “Criticar, no basta” estamos acostumbrados a los paliativos que nos ofrecen para disminuir los malestares y continuar nuestras vidas, un estilo de vida al que yo llamo, de somnolencia social, que nos mantiene atentos solo lo necesario para cumplir el rol que hemos elegido, y que nos deja suficientemente cansados para preocuparnos por nada más.

¿Quién no ha experimentado esa sensación de rechazo para atender actividades que son nuestra responsabilidad o gusto, pero para las cuales ya no tenemos energía, ni disposición?

Sugerir a las personas que lean, se informen, que protesten, o que marchen carece de sentido si no construimos un objetivo o un ideal, lo suficientemente claro y benéfico para la mayoría, que nos motive, y active para resistir la faena de alcanzarlo.

 

¿De dónde sacar ideas para construir este objetivo o ideal?

 

Sugiero que se podría iniciar, evaluando nuestro entorno con un sentido crítico honesto, para reconocer lo que está mal, y valorar lo que está bien, el borrón y cuenta nueva no tiene ningún sentido, y solo conduce al caos.

En los últimos años hemos sido testigos de la debacle económica y social. Los países industrializados y con economías fuertes, no han estado exentos de este hecho.

La sociedad consumista y financiera construida en los últimos 50 años está en crisis y los daños, como siempre, los paga la mayoría para proteger los intereses de unos pocos. Han dañado ahorros y fondos de retiro aquí y allá, han elevado el costo de la vida aquí y allá, han disminuido la calidad de vida aquí y allá, solo unos pocos han logrado defenderse ante esta voracidad. Los países socialistas, o comunistas han tenido su propia debacle, y últimamente, el sistema de gobierno que no hace muchos años, solo anhelábamos, la democracia, también está en debacle. El ascenso al poder de liberales o izquierdistas no ha sido suficiente para iniciar y propiciar un proceso de crecimiento económico y de desarrollo social justo que perdure en el tiempo. En mi opinión, todos han fallado porque en el fondo, no han estado respaldados ni orientados hacia la mayoría, solo atienden y responden a las ideas de unos cuantos, llámense conservadores, liberales o como cada quien los clasifique.

No ha importado si los periodos de cambio han sido llamados: descubrimiento, independencia, revolución, aristocracia, feudalismo, república, democracia, socialismo, fascismo, dictadura, etc. La realidad es que, al través del tiempo, han sido pocas las ocasiones en que la mayoría de la sociedad humana ha obtenido avances significativos para su desarrollo, evolución y mejoría en la calidad de vida. La distancia cronológica entre estos eventos, las borra del consciente colectivo propiciando la somnolencia, y el espacio que deja, es aprovechado por la misma clase de humano voraz que lo aprovechará para controlar y dirigir los destinos de la mayoría, para el beneficio personal y el de su descendencia o grupo.

Lo anterior podría atemorizarnos o desalentarnos, pero hay que recordar la historia de la humanidad que nos enseña que, nada ha sido lo suficientemente catastrófico, aun, para desaparecernos, si acaso, se han producido etapas oscuras dominadas por el miedo, la barbarie, y la ignorancia, propiciada otra vez, por unos cuantos.

Y aquí surge otra pregunta:

¿Cómo salieron de esas etapas y produjeron los avances que hoy podemos observar y evaluar?

Después de la oscuridad siempre ha aparecido la luz, la luz que producen las mejores cualidades humanas: el valor, la solidaridad, el arte, la inteligencia, las ciencias, el amor, la sana espiritualidad y la paz, entre otras.

Actualmente, uno de los problemas estriba en que la elite de ese pequeño grupo, ha sido exitosa en dividirnos, en individualizarnos, o en regionalizarnos, a tal nivel, que muchas personas se sienten parte del grupo de beneficiarios, sin serlo, y otras se sienten simplemente fuera. Su arma preferida ha sido el consumismo; muchas personas no logran darse cuenta que, cuando me refiero a una “mayoría”, nos incluye a todos los que no pertenecemos a ese minúsculo grupo de poder económico, la realidad es que cuando colapsa un sistema impuesto, los perjudicados siempre somos la mayoría, menos  ellos.

Este ensayo es el resultado del cansancio, desaliento, y la rabia de ser un observador consciente de la repetición de nuestros errores como especie, todos los días aparece un hecho lamentable que involucra a jóvenes, niños, mujeres, guerras, medicinas apócrifas, corrupción, injusticias y para colmo un loco (Trump), que pretende desenterrar las peores cualidades humanas de unos cuantos, en perjuicio del planeta y de la convivencia social y económica. Cada uno de estos hechos me produce una opinión y emoción que solo he descargado, hasta ahora, a través de cuestionarla, criticarla, y protestar física o cibernéticamente.

Para resolver mi propio dilema me hice una serie de preguntas:

¿Para qué sirve todo este conocimiento?

¿Para permanecer molesto?

¿Para contagiar mis sentimientos a otros y ampliar el grupo de enojados?

¿Para unirme a la corriente de apatía?

¿Para sacar algún provecho de él?

Después de todas estas preguntas que intenté responder, no solo desde mi razón, sino también desde mis sentimientos y deseos, surgió una respuesta que le regresó tranquilidad a mi espíritu.

 

Para soñar, para construir y para ¡evolucionar!

 

Esas etapas de luces de la humanidad regresaron a mi mente, y recordé qué, en todas ellas, la salida de la oscuridad inicio debido a que las ideas progresistas y positivas prevalecieron, de hombres y mujeres que en cada época se atrevieron a ver más allá del momento, aprovecharon la oscuridad para buscar a su contraparte la luz.

Hoy tenemos muchos ejemplos latentes, somos testigos de hechos no de teorías, y gracias a internet tenemos acceso simultáneamente a muchos de ellos, esto nos permite preguntarnos: ¿Qué falló? ¿Qué está bien?

No se necesita seguir a nadie para obtener respuestas, si acaso la única condición que debemos buscar en ellas, es que sean benéficas para la “Mayoría”.

A partir de esta selección individual podemos decidir qué conservamos y qué desechamos, con el compromiso de exponerlo, defenderlo, ajustarlo si otro tiene una mejor idea, y principalmente, propagarlo como una nueva corriente de pensamiento positivo proactivo para mejorar, progresar y evolucionar.

Somos muchos, y ahora contamos con este medio de comunicación que nos une, que empiece la tormenta de ideas, abramos la mente, el corazón y la imaginación para encontrar los materiales con que construiremos el siglo de luces que ahora nos corresponde edificar.