Arturo Roig: in rescate necesario para repensar desde Latinoamérica.

A don Arturo Roig in memorian.

Por Carlos Almenara

La reciente partida de Arturo Roig convoca un sinnúmero de reflexiones.
Un intelectual, un pensador, un filósofo extraordinariamente singular. Un latinoamericanista pionero. También un perseguido

Este breve texto dista de ser una genealogía de Roig ni de su trabajo. Don Arturo deja en Mendoza reconocidos discípulos en condiciones de hacerlo. Es, en cambio, la propuesta de compartir una tesis acerca de nuestra universidad. Digo “nuestra universidad” y es un exceso del lenguaje. Pienso en la Universidad Nacional de Cuyo.

Porque Roig fue sacado, expulsado de la UNCuyo, tuvo exiliarse.

Con el retorno democrático comenzó, tibiamente, a ser reivindicado. Siempre parcialmente.

Su partida nos recuerda, al menos, dos cosas:

1. Los responsables de su calvario y del de otros con peor suerte no fueron juzgados, muchos de ellos continúan disfrutando de sus cargos y reciben trato de “grandes señores”.

2. Lo que es más terrible aún, lo que actualiza día a día la política genocida: los planes de estudio, los contenidos programáticos implantados por la dictadura, con los que se forman, con los que aprenden a pensar los estudiantes y los egresados de la UNCu. siguen vigentes en la mayor parte de las Facultades.

Los gestos grandilocuentes con que recuerdan a Roig los mismos cómplices de su ocultamiento (u otros de conducta indiferenciable de ellos) nos indican la búsqueda reparatoria que adeudamos.

Conocemos suficientemente la estrategia de inmovilizar en el bronce lo que vivo sería, si no más, un molesto revulsivo.

Y el pensamiento de Roig, como están las cosas, o es un molesto revulsivo para la universidad o no es el pensamiento de Roig.

La comunidad universitaria tiene la palabra.

Confieso algo: no creo que sin presión externa, presión cívica y política (no como apriete corporativo sino como construcción de poder popular) la UNCu. dé respuesta a semejante demanda.

¡Ojalá me equivoque!
Sería una gran noticia para todos que la Universidad pueda romper con los feudos esclerosados y reaccionarios para, entre otras cosas, honrar a este joven de 89 años que se nos fue.