¿Reírse de la ‘falsa pileta’ que se inauguró en Buenos Aires?

El exdirector del Hospital Garrahan, Oscar Trotta, problematizó en las redes sociales desde una perspectiva nacional y popular, las burlas desatadas sobre la falsa pileta inaugurada la semana pasada por el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta.

Por Oscar Trotta (publicado en su Facebook personal) 

Hace unos días publiqué en este muro de Facebook una opinión acerca del parque de agua inaugurado por el Gobierno de la Ciudad en el Parque de los Niños.

Me preguntaba si al cuestionar esa política del Pro en la ciudad, con burlas y críticas, no nos estábamos alejando del sentir de los sectores que disfrutan de ese parque de agua.

Me refería a las imágenes que circulaban por las redes (que mas abajo presento ya que pude rescatarlas), y que queriendo atacar una política del Pro terminaban ridiculizando a los usuarios. Además di mi opinión honesta, de lo que había visto en el lugar. Y dije que amplios sectores populares aprobaban esas iniciativas.

Lo comparé con nuestra posición ante el Metrobus años anteriores, donde hablábamos de la deforestación de la Av. 9 de Julio, mientras los usuarios, en su mayoría trabajadores, nos miraban incrédulos mientras nos decían: “estoy llegando 40 minutos antes a mi casa con el metrobus”. Eso es lo que ven del metrobus quienes salen a las 6 de la mañana a yugarla.

En este caso se utilizó la burla para decirles a los sectores más pobres de la sociedad que ese esparcimiento, que ellos disfrutan, es para infelices que nadan en el piso o se manguerean, o se clavan de cabeza al arrojarse a la pseudopileta.

No creo que sea la mejor manera de interpelar a la sociedad y después hacerles una oferta electoral. Qué esperamos? Qué nos voten? Quiénes?

Los pobres? A los que les decimos que son incapaces de ver la realidad.

La clase media? A los que tratamos de pusilánimes que tiene la cabeza plana por TN y Clarin.

Los burgueses? A los que tratamos de egoístas e incultos.

Los Oligarcas? A los que les decimos, y es verdad que lo son, gorilas antipopulares.

Si no empatizamos con ningún sector, cerremos todo y vamos. El problema somos nosotros.

Cuando los partidarios de Cambiemos llamaban Negrópolis a Tecnópolis, a quien creemos que estaban agrediendo? a CFK? Estaban estigmatizando a los que concurrían a disfrutar de un parque temático.
No veo mucha distancia entre aquello y esto.

Mojarse con mangueras y baldes o nadar sobre el piso mojado, constituyen hechos frecuentes en verano en los niños y adultos de los sectores pobres de la sociedad. Es un juego, es parte de la felicidad en la pobreza. Ningún villero es tan “pelotudo”, como dice la foto, de tirarse de cabeza sobre el piso.

No debería ser objeto de burla.

Que el gobierno puede y debe hacer piletas y espacios de actividad física o mejorar la higiene y el estado de las ya existentes en los polideportivos de la ciudad es nuestra posición política irrenunciable, burlarse de los usuarios es una canallada, venga del espacio político que venga.

La mayoría de mis amigos personales y de facebook coincidieron con mi opinión, otros amigos aportaron su punto de vista y otros no estuvieron de acuerdo.
Facebook es así y lo sabemos. Respeto absolutamente todas las opiniones.

Traigo esta reflexión porque creo que las posiciones políticas de un sector y la defensa de la dignidad de una persona no pueden hacerse sobre la burla y el avasallamiento de esa dignidad que se dice defender.

Los que me conocen o navegan mi Fabebook, saben cual es mi posición personal y política. Tampoco creo que sea muy importante.

Las fotos en blanco y negro que rescaté de un álbum familiar y que quizás hayan sido el origen de mi invitación a reflexionar sobre lo que significa para los sectores pobres un espacio de esparcimiento y que como dije, algunas posiciones no representan el sentir de los ciudadanos.

No me impone atributos de ningún tipo el origen popular del que vengo, pero me ofrece recuerdos de lo que se siente en la pobreza.

Las fotos con mis hermanos, foto 1) refrescándonos en nuestra casa en el barrio de Pompeya en un gabinete de heladera vieja, que hacía la veces de fuentón, 2) en la costanera sur con la cámara de una rueda de colectivo, con mis hermanos y mi madre Beba, 3) con mi hermana Lili y mi hermano Ale. Por fin llegó Perón (1973) y llegaron los reyes con una pileta de lona.

Sentirse pueblo es respetarlo. Arrogarse su representatividad y agregarle humillaciones a las muchas que ya les provoca este gobierno es francamente un error.

Sigamos el debate que nos enriquece a todos.

Fuente: Agencia Paco Urondo