Crece desde el pie…

En el marco de la jornada de lucha convocada por la CTA y la CGT, un amplio abanico de organizaciones sociales, sindicales y políticas han participado de una importante movilización.

El descalabro en el que está inmerso el país (previsible y esperable con un gobierno neoliberal como el de Cambiemos) hace estragos en muchos estamentos del entramado social, pero comienza a ser de una dureza extrema en los más vulnerables y con menos recursos económicos.

Mientras el gerente Mauricio Macri pasea por New York, saluda a la patronal del norte, las bases militantes de diferentes espacios se movilizan, comienzan a organizarse y a mostrar que no están dispuestos a ceder terreno, en algunos casos con la decisión e iniciativa de dirigentes; otras a pesar de ellas.

De una u otra manera, las marchas y manifestaciones que ocurrieron ayer y hoy en todo el territorio nacional, son un indicador importante del clima social que se vivencia. En todo caso es simplemente un primer mapeo de la cuestión social, de suyo, muy candente.

En Gualeguaychú la columna de cientos de trabajadores, jubilados, estudiantes, mujeres y varones, es un fiel reflejo de ello. Y también de otras cuestiones emergentes.

En el camino la avidez de periodistas por la foto, los militantes cantando y los transeúntes mirando.

En los comercios ojos curiosos, de disimulado apoyo o repugnancia, según ideologías y cosmovisiones particulares de un sentido común creado… o por simple conclusión.

Y la Plaza, testigo de luchas, festejos, conmemoraciones… muertes, una vez más se transformó en el ágora para que las múltiples expresiones allí convocadas compartieran sus pareceres, sus esperanzas, angustias y realidades.

Expresiones contundentes contrarias a las políticas económicas y financieras del gobierno de Cambiemos, denuncias de violación a Derechos Humanos básicos, pedidos lógicos y argumentados de la insostenibilidad de un camino que inexorablemente conduce a la pauperización de la mayoría de las clases sociales. Es un capitalismo que atenta incluso contra sus propios principios.

La depresión del mercado interno, la pérdida de poder adquisitivo de las/os trabajadoras/es, las reformas previsionales y el ineficiente PAMI, la cuestión de tarifas del primer mundo con salarios del trasero del mundo, las medidas arbitrarias en contra de cooperativas y otras organizaciones sociales, la pérdida de aportes para comedores que ayudan a menguar la tragedia social, son algunos aspectos que marcan un quiebre definitivo que de ahora en más no hará más que profundizarse. Al final, la desocupación, la miseria, el hambre son un ordenador social y político insoslayable, en especial cuando de niños y adultos mayores se trata.

En este contexto se percibe una capacidad de organización in crescendo. Así, a la ya habitual coincidencia de las dos centrales más importantes como lo son la CTA y la CGT, se le suman organizaciones sociales nucleadas en la Multisectorial Gualeguaychú, espacios culturales, movimientos cooperativos, etc. No es casualidad, sino que hay una casuística… y un rumbo.

En todo caso, son procesos que se van constituyendo desde las bases, como dice el admirable cantor de la Patria Grande, Alfredo Zitarrosa: “Vienen desde el pie”, pero que hunden sus raíces en las inconmensurables luchas de cientos de miles de trabajadoras/es, la mayoría abrumadora, anónimos en nombre y rostros, pero no así en legado y conciencia.

Vale aquí rescatar el interesante trabajo de militancia y construcción de la Multisectorial Gualeguaychú, cuya acción se da fundamentalmente en diferentes barrios de la comunidad, escuchando, organizando, conteniendo, movilizando. La intensidad de este entramado está afín con la empatía que presentan entre sí los referentes de los diferentes espacios: construcción respetando la diversidad y a partir de las coincidencias, privilegiando los objetivos mayores por sobre las cuestiones sectoriales o secundarias.

Este 25 S no es ni será un día más. Y la Plaza lo sabe. Por eso la olla popular, esa que tanto duele y desprecia la rancia derecha, selló el cierre de una mística que se va consolidando. Contagiosa, alegre, atrevida.

Y en los oídos de las personas, arropados por las copas reverdecidas de monumentales árboles, atravesados por las voces de los mártires del 21 (entre otros), resonó una y otra vez, como un arrullo que arropa la revolución…

¡UNIDAD, DE LOS TRABAJADORES, Y AL QUE NO LE GUSTA, SE JODE, ¡SE JODE!