Bolsonaro empuja a Brasil y al Cono Sur hacia un neofascismo ultraliberal

¿Qué implica el masivo apoyo de los brasileños a un dirigente abiertamente defensor de la violencia y la discriminación? Para el pensador argentino Horacio González la región atraviesa un “giro civilizatorio” que altera la convivencia democrática, amenaza la unidad latinoamericana y promueve el “guerrerismo”.

Por Telma Luzzani

El intelectual argentino Horacio González desentrañó algunas de las posibles causas que llevaron a los brasileños a elegir como presidente a un defensor explícito de la dictadura militar. “Está en decadencia la capacidad de dilucidar, de agruparse y discutir de los ciudadanos, es decir, está en decadencia el sistema democrático centrado en la ciudadanía. Las redes, los grandes periódicos, el complejo comunicación mundial, han tomado a su cargo funciones de la justicia tradicional. Los medios juzgan en primera y en última instancia, por lo general sin pruebas, y la justicia tradicional toma esas causas. Es lo que están afrontando países como Argentina y Brasil”, señaló el exdirector de la Biblioteca Nacional de la República Argentina.

Asimismo, aseguró que el presidente electo de Brasil Jair Bolsonaro carece de una tradición política que respalde su ascenso al poder, por lo que sostuvo que la categoría de neofascimo para referirse al capitán retirado es “provisional

“El Ejército golpista brasileño tiene una historia que no es Bolsonaro. Los militares terminaron con el incipiente populismo brasileño, creando empresas, respetando la idea del expresidente Getulio Vargas sobre las industrias pesadas. Por eso Bolsonaro vuelve a un planteo golpista que no es posible. La de él no es una intervención golpista directa, porque primero hubo un golpe contra Dilma Roussef y luego encarcelaron a Lula. Bolsonaro es evangelismo y neogolpismo militar. El Ejército brasileño siempre fue un archipiélago de ideas, que puede hacerse homogéneo a partir de Bolsonaro”, consideró González.

El doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de San Pablo alertó además acerca de un ultraliberalismo económico y una fuerte impronta represiva en el futuro gobierno de Brasil, por lo que se refirió a la resistencia que inevitablemente generará su proyecto de ultraderecha. “El ciudadano antiguo, que viene del Iluminismo, que es progresista, es el que está contra Bolsonaro. La tradición del votante de Bolsonaro es ver la televisión”, ironizó.

Por último, advirtió que la presencia de Bolsonaro habilita la emergencia de proyectos afines en la región.

“Es un giro civilizatorio, altera la convivencia y los horizontes de expectativas de las sociedades involucradas, inhibe la posibilidad de un latinoamericanismo que juegue a nivel mundial. Todo eso hace a una unidad que se contrapone a un estilo democrático que llevó a la creación de la Unasur. Hoy todo eso está cuestionado en un gran proceso de olvido de lo que hubiera podido ser, por parte de las poblaciones”, puntualizó.

n el programa se comentó además la decisión de Bolsonaro, de reconocer a Jerusaléncomo capital de Israel y sobre la designación del juez Sérgio Moro como ministro de Justicia del próximo gobierno brasileño, un nombramiento cuestionado por haber encarcelado al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, principal contrincante de Bolsonaro.

También se informó sobre la prisión preventiva por tres años dictada contra la líder de la oposición en Perú, Keiko Fujimori, tras ser acusada de recibir aportes ilegales de campaña de Odebrecht; la condena al bloqueo de EEUU contra Cuba en la ONU, a través de una resolución apoyada por 189 países y rechazada solo por Estados Unidos e Israel y sobre la reunión entre los líderes de Corea del Sur, Moon Jae-in, y Corea del Norte, Kim Jong-un, prevista para diciembre en Seúl.

Fuente: Sputnik

 

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