SORDOS RUIDOS, OIR SE DEJAN…

Aquel veraniego y duro insulto al presidente en cántico tribunero en sitios multitudinarios, ha dado paso al más elaborado Macri chau, Macri chau, Macri chau, chau, chau, en una oportuna adaptación de la bella canción de los partisanos italianos cuando iban al combate durante la segunda guerra mundial.

Por Enrique Angel Bugatti

Tanto aquel improperio musicalizado, como este último, arrojan una luz reveladora del futuro, que no es aquella del final del túnel augurada por la limitada Vice Presidenta Michetti en los albores de la gestión Cambiemos. La revelación es que, de esas populares manifestaciones indicativas del hartazgo, bronca y rechazo social que hoy ostenta Macri y sus políticas, no se vuelve. MACRI YA FUE, dirían los más jóvenes.

Sobrevienen ahora dos interrogantes cruciales, uno temporal y el restante, de fondo: Macri llegará al final de su mandato?, sucumbirá por las recientes iniciativas de juicio político o de Traición a la Patria incoadas por el Instituto Sampay o encaradas por organizaciones populares? o lo hará por la conflictividad social y laboral creciente debido al férreo ajuste impuesto por el FMI para garantizar el pago de la deuda externa contraída en apenas 2 y medio años, para financiar la timba financiera autoimpuesta por los portadores de globos amarillos?; el establishment sostendrá su figura o pergeñará algún enroque institucional para que Cambiemos cumpla el ciclo 2015/19 corriendo de la escena a Macri ?. En cualquier caso, en Argentina se avecinan tiempos aún más difíciles (y lamentablemente, cruentos) que los actuales.

Mientras tanto, persiste el interrogante de fondo: ¿cómo hará el formidable poder económico-mediático-judicial para mantener en los venideros escenarios convulsivos, sus actuales privilegios?

¿LA CAÍDA DE MACRI O DEL RÉGIMEN MACRISTA?

Mirado en términos estrictamente políticos, la figura de Macri, en tanto síntesis del actual modelo financiarizado y de traslación de riquezas desde los sectores populares a las minorías acomodadas, con más la pérdida de soberanía y entrega del patrimonio nacional, está terminada. No pasará mucho tiempo hasta que, recordando la narración de Alfonsín, le aparezca Magnetto o algún otro peso pesado del círculo rojo o de la “embajada”, para advertirle: “usted ya es un estorbo para nosotros”.

Nadie en su sano juicio puede pensar que con la temprana o a término constitucional, ida de Macri, el establishment se irá alegremente a su casa y que los problemas al que llevaron al país, estarán resueltos.

Conviene entonces explorar, hasta qué punto incidirán en la instauración de una nueva administración los verdaderos mandantes de ahora. De su modus operandi hay larga experiencia en la historia política vernácula, siendo su última expresión el exitoso intento de fracturar a la oposición pan peronista con el fin de esmerilar electoralmente a Cristina Fernández en oportunidad de las elecciones de medio término del año pasado. El otrora Ministro de Transporte del gobierno kirchnerista, Florencio Randazzo, fungió de ofendido (una vez más) porque que no le permitirían ejercer la democracia interna en el Partido Justicialista, empujando indirectamente a Cristina a participar en un campo de contienda acotado, meramente partidario, haciendo omisión a la extendida representatividad de la ex presidenta, más allá de los límites del P.J. y a “ningunearla” al pretender que compitiera con uno de sus otrora secretarios, un hombre de segunda línea que, se sabía, recibiría “ayuditas” externas, más precisamente del conglomerado del gobierno.

Con buen timming, Cristina sorteó por arriba a la encerrona, dejándole a Randazzo todo el sello pejotista para que fuera único candidato a Senador por ese sello y a pesar de la cuantiosa ayuda que éste recibiera de los factores de poder y de la gobernanza nacional y especialmente, de la provincia (en donde Randazzo colocó a varias de sus espadas político-territoriales en altos cargos de la administración Vidal y en el Directorio del banco de la provincia, amén de obtener cientos o miles de planes sociales conque aceitar a su tropa activista); no pudo remontar más de un 5% de los votos en las PASO. Ese muy magro resultado y la deserción en estampida de sus adláteres circunstanciales, dejó al hombre de Chivilcoy (conocido de Magnetto por ser ambos originarios de la misma ciudad y con idéntica profesión) en absoluta soledad. Y cuando todo observador medianamente atento esperaba que Randazzo retirara su lista para la elección definitiva, éste la mantuvo a sabiendas que ni en Senadores ni en Diputados podría incorporar al Congreso a ningún hombre de su sábana electoral.

Allí quedó confirmada la artera maniobra destinada  de “rascarle” algunos votos a Cristina en orden a debilitar su perfomance electoral y paralelamente, fortalecer al gobierno de Cambiemos y sus políticas.  De otro modo, los escasos 5 puntos porcentuales que obtuvo Randazzo, hubieran migrado, en su mayoría, a la cosecha de aquella, posibilitando un triunfo que creara una barrera casi infranqueable a las medidas de gobierno que con el escaso, pero triunfo al fin obtenido, sobrevendrían, todas de salvaje ajuste a las mayorías populares y de las que los jubilados, las AUH y los combatientes de Malvinas fueron las primeras víctimas con la modificación de la Ley Previsional y de cambio de coeficiente de actualización de haberes. Luego volverían los tarifazos del corriente año y tantas otras medidas, inexorablemente lesivas para el ciudadano de a pie. Claro que, políticamente, estaban legitimadas por la victoria electoral de meses antes. Randazzo cumplió con sus mandantes, la troika del poder en serio de la Argentina.

Sin embargo y aún “quemado a lo bonzo” Randazzo no está solo en el club de los amanuenses de los poderosos. Decenas de dirigentes e influyentes, todos invariablemente asumidos como peronistas, trajinan los pasillos de los ricos, expectantes y dispuestos a prestar servicio al llamado del poder factico. Los Urtubey, Pichetto, De la Sota, Schiaretti, Massa, Bordet, Peppo, etc., en la primera línea, diseñan, difunden, confunden a la gente con distintas posibles fórmulas para el 2019, las que –invariablemente- se presentan como “peronistas” no kirchneristas.

A esa constelación de nombres(o tren fantasma como algunos la califican), debe agregarse toda la poderosísima logística que aportará la entente empresarial concentrada, los bancos y grupos financieros, los medios audiovisuales concentrados, los dueños de las redes de telefonía, transferencia de datos, realidad virtual, la prensa hegemónica, amplios y altos estamentos del poder judicial, los aparatos gubernamentales con sus recursos clientelares y hasta la omnipotente contención de alguna embajada “amiga”.

Tan fenomenal “ejército” y sus generales de aquí (y del norte) jugarán todas sus fichas a fin de impedir el retorno del país a la senda de un gobierno nacional, popular y democrático. Y debe leerse que su arsenal está presto tanto para la elección del año entrante como para cualquier otra instancia previa a esa fecha.

A toda esa parafernalia ya  le hizo frente Unidad Ciudadana desde una líder indiscutible y desde un gran esfuerzo de los dirigentes territoriales y militantes del campo nacional y popular que, contaron (y contarán) con una aliada imposible de travestir: LA REALIDAD.

DE LAS PARTES AL TODO

El actualizado padrón electoral del país, arroja 33.2 millones de electores habilitados para votar. El territorio bonaerense, con 12.3 millones de electores es el escenario más importante a conquistar por las fuerzas políticas en pugna. Supera largamente a la suma de electores de Córdoba (2.8 mill) Sta Fe (2.7mill), CABA (2.5 mill.) y Mendoza (1,4 mill).

Casi 10 millones de votantes bonaerenses, viven en los 35 Distritos municipales del conurbano, mientras el resto de los provincianos votan en dos grandes ciudades del interior (
M del Plata y Bahía Blanca), en una decena de ciudades de 80 a 140 mil habitantes y el resto en localidades de 20 a 30 mil habitantes promedio.

El detalle señalado cobra importancia a los efectos de ordenar algunas consideraciones vinculadas estrictamente a la consolidación del músculo político del campo popular en términos de acuerdos y trabajo electoral.

En ese orden, el proceso y resultado tendiente a la designación de los candidatos a Gobernador y Vice de la provincia de Buenos Aires es de importancia primordial pues un proceso de selección con un mínimo de consenso (aún en disputa electoral interna), proyecta sus resultados, expectativas y hasta humores políticos, hacia el ámbito nacional. La controvertida
(por encarnizada y revuelta) elección a Gobernador bonaerense en las PASO del 2015, proyectó su influencia negativamente a la lista encabezada por Scioli.

Se reitera, con un peronismo (en sentido amplio) que procese ordenadamente la elección territorial bonaerense, se garantiza camino pavimentado a las candidaturas nacionales.

Sobre los jefes comunales peronistas de los grandes distritos del conurbano, estarán dirigidas todas las operaciones políticas concebibles por parte del oficialismo nacional. El régimen conservador- neoliberal que hoy gobierna es débil en esa región porque a pesar de poseer media docena de intendentes propios, sus gestiones no son lucidas, su militancia es de muy frágil formación y las urgencias de la crisis social y económica, desbordan a sus administraciones, siendo muy probable que pierdan esos territorios. Partir al peronismo, vuelve a ser la premisa de los poderosos.

Mientras tanto, el campo nacional y popular presenta como fortalezas, la formación, activismo y unidad de concepción política de sus cuadros militantes, la espontánea participación de la bautizada como militancia “silvestre,” que volverá a presentarse aún más potente que en vísperas de la exigua derrota de Daniel Scioli  y por último, el más poderoso elemento de disuasión y/o comprensión de los momentos o procesos políticos, una vez más LA REALIDAD que, resulta inexorable, estará a favor de la sensatez a efectos de retomar la senda del Buen Vivir abandonada en 2015.