CONJURAR LOS PELIGROS QUE ACARREA EL DISCURSO DELX OTRX

En medio de un proceso electoral, la intensidad de las noticias suelen confundir razones de relevancia para comprender el cuadro de situación y las perspectivas. Este análisis es un aporte para bucear en aguas profundas.

Por Iván Gabriel Dalmau*

No se dejen influenciar por las locuras de Cristina Fernández de Kirchner.”[1]

Presidente de la Nación Mauricio Macri, mayo de 2018

 

El Intendente de Vicente López Jorge Macri  –Presidente del PRO de Provincia de Buenos Aires– recientemente brindó una entrevista al sitio La Nación+, en la que se preguntó si Axel Kicillof –Precandidato a Gobernador de la Provincia de Buenos Aires por el Frente de Todxs y ex Ministro de Economía durante los últimos años del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner– se “había curado” de la “mirada marxista” recibida durante su formación. Pregunta retórica por medio de la que, “al pasar”, el discurso macrista se inscribe en la oscura maniobra de patologizar determinadas orientaciones políticas. En las siguientes líneas nos proponemos revisar dicha práctica como una  táctica que se articula estratégicamente con la criminalización de la oposición. La idea es problematizar el modo en que patologización y criminalización introducen un desplazamiento desde el discurso hacia quien lo enuncia, de modo tal de conjurar los desafíos y peligros acarreados por lo enunciado.

Criminalizar

La criminalización de quienes sostienen una posición política que se encuentra a la izquierda del establishment, o de la orientación política de izquierda en cuanto tal, resulta tristemente conocida como parte del repertorio de la derecha en la Argentina, sobre todo a partir del modo en que la última dictadura cívico-militar se ha valido de la misma. Si bien dicha táctica posee una larga historia que se extiende al menos hasta la persecución del anarquismo que tuviera lugar hace más de un siglo, resulta pertinente revisar las formas en que específicamente se despliega en la actualidad y contribuye a la constitución del orden sociopolítico contemporáneo.

En lo que respecta al discurso de la Alianza Cambiemos y de los medios hegemónicos, se destacan tanto el intento de asimilar “kirchnerismo” con “corrupción”,  como así también la caracterización de los distintos colectivos que se organizan y luchan contra las políticas de reforma y ajuste en clave de “mafias” formadas por “patoteros”. De este modo, tenemos, por un lado, la criminalización de la orientación política misma y, por otro lado, la criminalización de quienes participan colectivamente en determinadas formas de resistencia a las prácticas gubernamentales.

En ese sentido, resulta elocuente el discurso del entonces Ministro de Trabajo Jorge Triaca, al cuestionar a la Jueza Dora Temis –quien en abril de 2017 instaba al gobierno a llamar a los gremios docentes para la realización de la paritaria nacional docente– acusándola de tener “antecedentes kirchneristas”[2]. A su vez, se destaca el neologismo acuñado por el Ministro de Educación Alejandro Finocchiaro, quien se refirió al colectivo de docentes y estudiantes organizadxs en pos de la defensa de la universidad pública, en el marco de la extensa lucha que tuvo lugar a mediados de 2018, como “alianza kirchnerotrotskista que tiró 14 toneladas de piedra el día de la reforma previsional”[3].

A mayor abundancia, no puede desconocerse el modo recurrente en que “las mafias” se postulan como campo de adversidad de la política del gobierno, tanto nacional como de Capital Federal y de la Provincia de Buenos Aires. El discurso del combate a las mafias permite articular desde la publicidad de presuntos avances en la “lucha contra el narcotráfico” hasta la crítica al “sindicalismo mafioso” que “pone trabas a las reformas que el país necesita para poder crecer en serio”. No pueden desconocerse las declaraciones del Presidente de la Nación en una entrevista recientemente brindada para la cadena CNN en Español, en la que entre otras cuestiones, se refirió al Secretario General de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo, como “otro patotero”.

Sin embargo, de la mencionada entrevista resulta fundamental el modo en que allí se problematiza la forma en que Cristina Fernández de Kirchner “ve la política”. Al tratarse de la ex Presidenta, se funden ambas maniobras: figura y orientación resultan criminalizadas en un mismo movimiento: “Ella ve la política de esa manera, como una imposición y una negación, no sólo se niega la realidad económica de todos los días, la relación social, se niega la violación sistemática de las instituciones democráticas, y se plantean cosas como que la Justicia deje de ser un Poder Independiente”[4]. En el modo de ver, y en quien mira, se articula “lo mafioso”, ligando  la lógica de la imposición con “lo corrupto”, “la negación de la realidad económica” y “la violación sistemática de las instituciones”. El resultado no podría ser otro que “la amenaza del autoritarismo”, como “desvío criminoso” con respecto a la “normalidad institucional”.

Patologizar

“- ¿Axel Kicillof es marxista?(…)”

– (…) Bueno, formación la tuvo, si sigue siéndolo o se le curó esa mirada con el tiempo, no lo sé””[5]

Pregunta de un periodista y respuesta del Intendente Jorge Macri, julio de 2019

 

La patologización de lxs partidarixs de las distintas vertientes de la izquierda política posee una larga historia, que nos remite por ejemplo a la Europa de finales del siglo XIX. Particularmente, en los trabajos del célebre médico italiano Cesare Lombroso –quien ha sido calificado como el “padre de la Antropología Criminal” – el blanco de patologización lo constituían quienes militaban en las filas del anarquismo. Ya entrado el siglo XX, durante el franquismo, se destacan los trabajos del Psiquiatra Militar Antonio Vallejo Nájera, quien al indagar acerca de las “raíces biopsíquicas del marxismo” sostuvo que el mismo se vincula estrechamente a la “inferioridad mental”. Específicamente, planteaba Vallejo Nájera que es la combinación entre dicha inferioridad y la conciencia de la misma la que suscita “el resentimiento” que se encuentra a la base de la reivindicación marxista de la igualdad de clases.

Fuente: perfil

El Psiquiatra Militar sostuvo que: “la idea de las íntimas relaciones entre marxismo e inferioridad mental ya la habíamos expuesto anteriormente en otros trabajos La comprobación de nuestras hipótesis tiene enorme trascendencia político social, pues si militan en el marxismo de preferencia psicópatas antisociales, como es nuestra idea, la segregación de estos sujetos desde la infancia, podría liberar a la sociedad de plaga tan terrible”[6]. Forma de problematización del marxismo que articuló estratégicamente tanto las prácticas de reclusión de las militantes republicanas que dieron a luz durante su período de detención, como de la masiva práctica de apropiación sistemática de niñxs perpetrada por el franquismo.

Ahora bien, señalar la filial compleja de la procedencia del discurso patologizador del marxismo no implica pasar por alto sus torsiones. En absoluto pueden considerarse como equivalentes el abordaje psiquiátrico de “los psicópatas antisociales” y la puesta en circulación metafórica de la matriz medicalizadora que permea el discurso de “la cura”. Sin embargo, dicha transformación no debe conducirnos a la contraposición complaciente entre “literalidad y metáfora”; sino que, por el contrario, nos obliga a problematizar en su especificidad la configuración actual del discurso patologizador.

Sería pertinente destacar, entonces, que en el marco de su reconfiguración, la táctica de patologización del marxismo se desmarca de la adscripción del mismo a causas psicobiológicas y redirige la mirada hacia “la formación” como “foco de contagio”[7].  Justamente, en su operatoria, la metáfora médica recorta como objeto una patología con su etiología, y ubica como sujeto del enunciado a quien busca “síntomas”. En el caso particular del “marxismo de Kicillof”, la mirada “galénica de Jorge Macri” escudriña lo siguiente: “algunos de los ejercicios de su rol, lo demuestran (…). El dibujar los índices y avalar que el Indec ponga lo que quiere tiene mucho que ver con una lógica de un Estado que se impone y al que no le importa la verdad sino que construye un relato más allá de lo que está ocurriendo afuera como si la gente no supiera de qué se trata la inflación”[8]. La “enfermedad marxista” se manifestaría en un afán autoritario y en una incapacidad para “dejarse afectar” por la verdad de la economía. Si bien en el discurso de Mauricio Macri,  que hemos citado en el apartado precedente, no se le achaca a Cristina Fernández de Kirchner el mismo padecimiento que el primo del Presidente detecta en Kicillof, todo parecería  indicar que ambxs manifiestan una “sintomatología” bastante similar: “negación de la realidad económica” y ejercicio del  poder bajo la lógica de “la imposición”.

Conjurar los peligros

“Cristina no da la cara y no aparece dando la discusión pública.”[9]

Jefe de Gabinete Marcos Peña, julio de 2019

Tras haber revisado fragmentos del discurso de la Alianza Cambiemos, quisiéramos puntualizar en qué consiste la operatoria que recorre la estrategia a través de la que se engarzan las tácticas de criminalización y patologización. Básicamente, consideramos que dichas maniobras se articulan a través de la introducción de un desplazamiento desde el discurso enunciado hacia el sujeto que lo enuncia. Así, al problematizar a quien enuncia como criminal o enfermo se pasa, sin solución de continuidad, a obturar la crítica que lo enunciado despliega. De este modo, la voz crítica queda reducida a “mero ruido”.  Ruido  que, sin embargo, puede y debe ser “descifrado” por el oído experto, sea del “criminólogo” o del “médico”, de modo tal de que el mismo pueda ser convertido en un indicio que permita la reactualización del diagnóstico. ¿No resulta llamativa, acaso, la vehemencia con que candidatxs, funcionarixs y agentes de propaganda, cuestionan “el silencio” de Cristina Fernández de Kirchner en tiempos de campaña?

[1] http://multimediosprisma.com/2018/05/28/el-presidente-en-el-tema-tarifas-le-envio-un-mensaje-a-los-senadores-no-se-dejen-influenciar-por-las-locuras-de-cristina-fernandez-de-kirchner/
[2] https://www.perfil.com/noticias/politica/triaca-la-jueza-dora-temis-tiene-antecedentes-kirchneristas.phtml
[3] https://www.lanacion.com.ar/sociedad/para-finocchiaro-hay-campana-alianza-kirchnerotroskista-detras-nid2166438
[4] https://www.pagina12.com.ar/205696-mauricio-macri-se-pone-al-frente-de-la-campana-negativa?cx_testId=3&cx_testVariant=cx_1&cx_artPos=0#cxrecs_s
[5] https://www.lanacion.com.ar/politica/jorge-macri-kicillof-tuvo-formacion-marxista-se-nid2266572
[6] https://www.elmundo.es/cronica/2002/111/1011609459.html
[7] La caracterización de “la formación” como algo que puede “enfermar”, resulta un tanto alarmante si se tiene en cuenta el acercamiento del macrismo al ultraderechista mandatario brasileño Jair Bolsonaro, abierto detractor de “la formación” en sociología y en filosofía que imparten las universidades brasileñas.
[8] https://www.lanacion.com.ar/politica/jorge-macri-kicillof-tuvo-formacion-marxista-se-nid2266572
[9] https://www.lanacion.com.ar/politica/reaparecio-pena-criticas-al-kirchnerismo-cristina-no-nid2264529

* (CONICET-UNSAM-UBA)