Ramona

 

 

Voces de Inclusión acompaña a los compañeros y compañeras de La Garganta Poderosa.
“Los militantes nunca mueren, se transforman en energía para continuar la lucha”

Adherimos y reproducimos la nota publicada por sus compañeros/as,

 

Ramona vivía, junto a su familia, en la casa 79 de la manzana 35 en la Villa 31 y era insulino-dependiente. Parte de su familia, incluida una de sus hijas quién además tiene una discapacidad, también se encuentra infectada de covid-19.
Con una publicación titulada “Nos mataron a Ramona”, sus compañeras/os de la Garganta Poderosa la despidieron con el siguiente mensaje:

“Apretando los dientes, golpeando el teclado, aguantando la rabia y escupiendo lágrimas, nos toca escribir ahora esta mierda, para decirles todo eso que Ramona les dijo en tiempo pasado, todo eso que nos cansamos de gritar durante dos meses, todo eso que no quisieron escuchar, ni cuando postergaron 4 años la relocalización de su familia, ni cuando pedimos que registraran a los grupos de riesgo, ni cuando escondieron sus denuncias para cuidarse, ni cuando callaron por plata, ni cuando nos dejaron sin insumos en todas las postas de salud, ni cuando maquillaron la realidad con programas fantasmas, ni cuando jugaron a cubrirse las espaldas, ni cuando publicamos el primer contagio en la Villa 31, ni cuando demostramos que no habían aislado a tiempo a la primera fallecida, ni cuando denunciamos que no estaban asistiendo a los demás, ni cuando dejaron 12 días al barrio sin agua, ni cuando gritó desesperada que tenía 7 personas de riesgo viviendo hacinadas, ¡Ramona no se murió! A Ramona la mataron los dueños del silencio, los cómplices de la indiferencia, los mudos de la justicia, ¡la mataron! Y ahora quién carajo nos explica cómo seguir, cómo seguirá su familia íntegramente internada, cómo seguirán sus hijas Maia y Guada, en silla de ruedas, contagiada, con oxígeno, con discapacidad, sin hablar, totalmente dependiente, ¡ahora sin su mamá!Esto es un crimen.

Y no vamos a parar,¡hasta que paguen todos los responsables!

NO PODEMOS MÁS

 

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