Cordobazo (reflexiones incompletas)

Ante la proximidad de un nuevo 29 de mayo, un nuevo aniversario del Cordobazo, me aparecen algunas ideas o reflexiones, que seguramente son incompletas y poco novedosas, pero tal vez puedan aportar una mirada en la coyuntura.

Por Diego R. Sánchez*

Un recorrido posible

Pensar en el Cordobazo (y en todos los “azos” que se dieron por esos años) me lleva inevitablemente a la idea de Síntesis. El Cordobazo como síntesis de un proceso histórico.

La lucha de la clase obrera en la Argentina, desde muy temprano, estuvo influenciada por  ideas que muchos de los inmigrantes llegados al país, habían empezado a visualizar en Europa. Los obreros que allí se organizaban ante el avance y consolidación del capitalismo, habían comenzado a organizar, no sólo la lucha, sino también sus ideas. Esas ideas atravesaron el Atlántico y  anidaron por estos pagos.

Así el Anarquismo, entre fines de siglo XIX y comienzos del XX, fue la corriente ideológica que mayor anclaje logró entre los trabajadores. Por la misma época convivió con las ideas Socialistas que con diferencias metodológicas claras, disputaban la incidencia y la hegemonía, en las organizaciones obreras que comenzaban a gestarse y consolidarse. Cuando la Revolución Bolchevique, sacudió al mundo convirtiendo el sueño de la Revolución en realidad, los obreros de todos los países comenzaron a transitar una nueva experiencia que llegaba de la mano de las ideas Comunistas, de profunda influencia en el movimiento obrero argentino a partir de la década del 20 del Siglo XX.

¿Qué concepciones comunes tenían estás ideas? El internacionalismo es una. Los obreros más allá de su nacionalidad, eran explotados y sometidos en cualquier rincón del mundo por los capitalistas, que se comportaban de la misma manera miserable en cualquier rincón del mundo. Por lo tanto la lucha de los obreros era internacional. La FORA (Federación Obrera Región Argentina), una de las Centrales sindicales más emblemáticas de las luchas obreras de principio de Siglo XX, a través de la idea de región, daba cuenta de una concepción integrada a las organizaciones obreras a nivel internacional.

Otra, la lucha de clases. Con marcadas diferencias, todas las concepciones identificaban  quién era el enemigo de la clase trabajadora, su antagónico. Por lo que desarrollaban la conciencia de la clase a la cual pertenecían.  Lo que los llevaban a plantear, con claras diferencias metodológicas, que esta lucha de clases culminaría cuando la clase trabajadora transformara la sociedad por completo poniendo  fin al capitalismo.

Hacia la década del 40, aparecerá un nuevo fenómeno político de gran influencia en la clase obrera, que incorporará nuevas concepciones: el Peronismo. Este fenómeno político y social, no posee una mirada desde la clase trabajadora, sino que aboga por la conciliación entre las clases dentro del capitalismo. Primera oposición a las concepciones que se desarrollaban dentro del movimiento de trabajadores hasta ese momento. Además, incorpora la idea de “lo Nacional”, en contraposición al internacionalismo impulsado por las otras corrientes ideológicas que conviven dentro del movimiento obrero. Esta idea de “lo nacional” a su vez comienza, casi sin proponérselo, a crear un sentimiento antiimperialista en la clase obrera argentina, al poner en Inglaterra y luego en los Estados Unidos, a los responsables del padecimiento de nuestra nación y por lo tanto de los trabajadores. Las mejoras sociales, en el marco de esta concepción que describimos, provocan una profunda adhesión por parte de los trabajadores al peronismo.

La caída de Perón en el 55, da inicio a una etapa conocida como la Resistencia Peronista, en la que el movimiento obrero peronista tendrá vital importancia, y que junto a los comunistas enfrentarán la dictadura. Esta etapa hará madurar entre los trabajadores peronistas la idea de la revolución social, identificando al imperialismo como idea contrapuesta a sus intereses. Esta etapa sentará las bases para un nuevo tipo de sindicalismo en la Argentina.

Entiendo, que son estos caminos los que nos permiten encontrarnos en la década del 60 con un nuevo sindicalismo, un sindicalismo clasista y de liberación (que va a convivir y combatir al sindicalismo entreguista, pro patronal, anti obrero). Es este sindicalismo, el que va a producir una síntesis de las grandes corrientes ideológicas que en nuestro país tuvieron y tienen una marcada influencia en la clase obrera. Y el Cordobazo es el ejemplo más elaborado de esa síntesis, por lo que significó en términos de unidad de la clase obrera, en términos de concepción política desde la clase, que era capaz de marcar un rumbo y una posibilidad de construcción de una sociedad distinta. Que construía un proyecto alternativo, democrático, revolucionario, estableciendo programas, objetivos, horizontes.  Que impulsaba el fortalecimiento de la organización popular, de masas, en las calles.

Los desafíos de hoy

Las palabras son territorios de disputa política, ideológica. Por estos días me resulta inevitable pensar en las ideas libertarias de los anarquistas, con la idea que se ha instalado actualmente de lo libertario. Así, lo que expresaba Revolución se trastoca en lo más rancio del pensamiento liberal. Los libertarios de hoy lejos están de los libertarios de ayer. Y creo, que lo mismo nos pasa con la palabra clasismo. Hablar de sindicalismo clasista hoy, es reducir toda la riqueza de las construcciones del movimiento obrero, al sectarismo y a un vanguardismo sin rumbo. Por eso me resulta interesante, y hasta urgente, pensar en el Cordobazo, en la CGT de los Argentinos, en Huerta Grande, en Villa Constitución, como referencias históricas donde buscar una mirada clasista en nuestra construcción sindical actual.

Por otro lado, veo con preocupación, en este contexto de recordación y reivindicación del Cordobazo, la ausencia en muchos de nuestros compañeros de una mirada política desde la clase. Nos ha invadido, en nuestras estructuras sindicales, cierto apoliticismo que nos aleja de las mejores concepciones políticas del movimiento obrero organizado. Los sindicatos, en el marco del sistema capitalista, son la herramienta que tenemos para mejorar nuestras situaciones laborales en lo inmediato. Pero limitarse a ese rol solamente, también nos quita una serie de lecturas que son vitales para el conjunto del movimiento obrero. Nos quita la posibilidad de pensarnos como clase, de asumir una conciencia de clase, y comprender  nuestro rol histórico. Entiendo que aquí radica uno de los mayores desafíos de quienes sostenemos un sindicalismo de liberación, que construya propuestas desde los trabajadores para el conjunto de la sociedad, que aspire a transformar esta sociedad con profunda desigualdades en un lugar digno, que se involucre en todas las realidades de nuestro pueblo, de los sectores populares más vulnerados, que cultive la sensibilidad ante las injusticias, que cree lazos solidarios rompiendo con el individualismo.

Creo que, el Cordobazo, nos deja en ese sentido toda una escuela en la cual poder mirarnos y reconstruirnos. El sindicalismo que sostenían, tenía una profunda mirada, un análisis y una acción político ideológica. Ojala que en este tiempo histórico complejo, de muerte pero también de nacimientos, estemos a la altura de recuperar algunas de esas líneas de pensamiento y acción, que pongan al conjunto de la clase trabajadora y a sus conducciones sindicales en una perspectiva clasista y de liberación.

*Diego R. Sánchez, docente de historia. Secretario General de la CTA Gualeguaychú