17 de octubre de 1945

Una aproximación al análisis del apoyo de obreros a Perón
Por Lic. Marcos Henchoz     

 

El 17 de octubre de 1945 es una fecha cara a los sentimientos del mundo peronista. También, es centro de muchos estudios académicos con base en distintos planteos desde las ciencias sociales principalmente la sociología y la política y, más recientemente, de la antropología.

No es mi interés hacer un análisis de las obras clásicas sobre el tema; ni debatir acerca de conceptualizaciones establecidas para su estudio. Me interesa poder debatir que el 17 de octubre fue un día de movilización que se dio en los poblados de mayor concentración de obreros portuarios y de la carne como ejes centrales de aquellos días. Mientras, que el día 18 continuaron las manifestaciones en el interior del país como es el caso de Gualeguaychú.

Digo obreros y no dirigencia gremial; quienes en muchos casos fueron superados por las bases y no representaban efectivamente lo que estaba ocurriendo “abajo”. Muchos de los ellos estaban más pendientes de acuerdos con el gobierno o sectores de la oposición –sobre todo, aquellos más apegados a la cultura de la izquierda europea que no veían con buenos ojos la política desarrollada desde el gobierno-  que en procurar canalizar los reclamos de los trabajadores. También, es cierto que una parte de la dirigencia gremial jugó un rol importante en las acciones de aquellas horas y en los días posteriores al conformar el Partido Laborista, con el cual, Perón se presentaría a elecciones democráticas, el 24 de febrero de 1946.

Habitualmente, tendemos a decir obreros y pensar que es un sector de la clase trabajadora totalmente homogéneo en sus ideas, militancia política, orígenes sociales y aspiraciones en una sociedad que se presentaba como desigual y que Perón, como funcionario de la Revolución de 1943, otorgó nuevos beneficios y reafirmó otros que provenían de la presidencia de Irigoyen. Si algo fue característico en el movimiento obrero fue su condición de heterogeneidad ideológica, política, fenotípica y de formación profesional.

¿Por qué miles de trabajadores se movilizaron, a favor de Perón,  en todo el país en los días previos, durante el mismo 17 y días posteriores? La política social de Perón implicó beneficios para todos los trabajadores, que más allá de lo concreto de esas medidas;  les otorgaba orgullo, respeto propio y dignidad al considerarlos como depositarios de una nueva ciudadanía. Tiempo después, se avanzaría sobre los derechos al voto femenino, hijos naturales, divorcio y otras políticas que estaban íntimamente vinculadas unas a otras.

¿Es posible advertir algunas otras causas, aparte de las mencionadas, para generar el apoyo masivo hacia Perón? Creo que sí. El movimiento obrero era muy heterogéneo como para unificarlos solo con medidas gubernamentales. A mi entender, hay que analizar lo que estaba ocurriendo en los demás sectores políticos y cuál era su reacción hacia Perón y las medidas políticas que adoptó y, en especial, hacia los trabajadores. Algunos sectores de la oposición, entre ellos, parte del socialismo, el comunismo, el radicalismo y de la oligarquía devinieron en un recalcitrante antiperonismo –profundizado después del Golpe de Estado de septiembre de 1955- con apoyo desde diarios como La Nación y La Prensa. Cuando leemos los artículos periodísticos de estos medios es fácil encontrar las dicotomías trabajadores vs patronal, interior vs capital, no blancos vs blancos, entre otras tipificaciones.

Además, las semanas previas al 17 de octubre del ´45 fueron muy fuertes en mensajes políticos que iban a contramano de los intereses de los trabajadores. Perón fue obligado a renunciar el 9 y es arrestado el día 13; la oposición política le pidió a los militares en ejercicio del poder que entregasen el gobierno a la Corte Suprema de Justicia, la misma que negó la creación de fueros laborales; el no pago del feriado del 12 por parte de la patronal cuando era un derecho recientemente adquirido  y la falta de referentes gubernamentales dispuestos a atender los reclamos gremiales ante estas injusticias; todas estas acciones fueron un caldo de cultivo de última hora que potenció la movilización de los trabajadores en general y de  las bases obreras, en particular.

Los debates en la CGT fueron intensos y las opiniones de cómo continuar son disimiles. Unos querían promover un paro general en forma urgente; otros deseaban esperar que los hechos fueran transcurriendo o entablar negociaciones con el gobierno. Luego de varias jornadas de debate se convino para el día 18 un paro general. La movilización de los obreros comenzó unos días antes en Berisso, Quilmes, Lanús y Avellaneda como epicentro de  lo que sería el 17. Raúl Scalabrini Ortíz escribió al respecto “Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. El descendiente de meridionales europeos, iba junto al rubio de trazos nórdicos y el trigueño de pelo duro en que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún”. Esta descripción pinta cabalmente quienes estaban presentes aquel día. El nacimiento de Perón como figura nacional estaba ligado a la intervención de los trabajadores. El 17 de octubre no estuvo manchado por ningún vínculo con la política tradicional y con los intereses particulares.

La participación de los trabajadores jóvenes fue importante durante esos días. La juventud de los participantes en los hechos del 17 y el 18 de octubre fue una característica destacada por casi todos los comentaristas. La Prensa de Buenos Aires y La Capital de Rosario señalaban que los manifestantes no superaban los 25 años de edad. Las periódicos socialistas y conservadores utilizaron la palabra “descamisados” de manera despectiva para resalta la rusticidad de los obreros.

De las muchas fotos que inmortalizan la movilización del 17 de octubre hacia la casa de gobierno y en la Plaza de Mayo; hay una que sin dudas es la más simbólica de todas y es la que utilizamos para ilustrar este artículo. Volvamos a observarla. El de camisa blanca, sentado en la fuente, es Armando Ponce, cadete en una sastrería militar, la sastrería García. Al lado, a su izquierda, está Juan Molina junto a su hermano mayor, ambos trabajadores de una fábrica de aguas gaseosas. Más al centro de la fuente, está Andrés Lorenzo Lopetegui –el de pantalón de color claro arremangado y el saco sobre los hombros-, obrero de la fábrica de fideos “Gerino”. Fue un día de calor muy agobiante. Este es el “Aluvión zoológico” al que se refería el diputado radical Sanmartino y los “marginales”  y “haraganes estafadores” en palabras del escritor Ezequiel Martínez Estrada.

Durante la intervención municipal, en el marco de la Revolución del ´43, del doctor Luis Capriotti se desarrollaron los acontecimientos de octubre de 1945, en Gualeguaychú. La movilización de los trabajadores fue el día 18. Durante esa jornada se organizaron reuniones y actos políticos acompañando el histórico 17 de octubre. En efecto, el día jueves 18, en la intersección de las calles del Valle y Pellegrini, la Unión Cívica Radical Irigoyenista promovió un acto en apoyo al Coronel Perón con expresiones de entusiasmo. Entre los oradores se destacaron el doctor Alejandro O. Vela, el doctor Pedro R. Bachini y Roberto Massaferro; quiénes finalizada la concentración, encabezaron una recorrida por el centro de la ciudad vivando a Perón y al movimiento político que se estaba gestando y; que tuvo a la UCR Irigoyenista como sector fundante del peronismo como se lo va a denominar tiempo después.

Sin dudas que, la fecha del 17 de octubre marca una ruptura en la historia argentina. Pero también es el punto de partida de nuevos paradigmas y formas de organización política; algunos se ellos comenzarían a tomar forma el 24 de febrero de 1946 con el triunfo, en las urnas, de Juan Domingo Perón.

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