La cancha inclinada

El endeudamiento es mucho más que la política de un gobierno antipopular. Es una trampa histórica que revela la verdadera dimensión del poder real.

Por Carlos Raimundi*

Cuando gobierna la oligarquía, modifica las políticas del gobierno popular anterior y gobierna a su modo. Si había Plan Cunitas, elimina el Plan Cunitas y listo. Si había Plan Conectar Igualdad, lo elimina y gobierna de otra manera. Pero la inversa es mucho más difícil, porque ellos te desarticulan el Estado y te dejan la deuda, y eso no sólo fue la política de ellos, sino que condiciona la nuestra.

El llamado “empate hegemónico” histórico, es decir, ni los sectores populares ni el poder real logran consolidar un modelo definitivo, es relativo. Porque cuando llegamos nosotros, no llegamos al mismo punto en que dejamos el gobierno popular anterior, sino que partimos de mucho más atrás. Jugamos con la cancha demasiado inclinada.

Lo de ellos no fue un cambio de gobierno, sino un profundo retroceso. Y nos impide continuar con lo anterior tal como lo dejamos el 9.12.2015, porque nos pone en el desafío de reparar ese retroceso. Hay que interrumpir definitivamente ese odioso e inequilibrado péndulo histórico. Porque no es un péndulo real: cuando vuelve, el punto de partida está mucho más atrás de donde lo habíamos dejado.

Hay que decir “Nunca más” a algo más estructural aún que el terrorismo de Estado. Es al proyecto de país que se buscaba a través de aquel terrorismo de Estado, y que hoy es idéntico, pero por otros métodos.

*Embajador argentino ante la OEA. Dirigente del SI en el Frente Grande