Reflexiones sobre la enseñanza superior en Brasil

Marcelo Carneiro Leão

Vice Rector de la Universidad Federal Rural de Pernambuco ( UFRPE )

marcelo.leao@ufrpe.br

En los últimos 13 años, Brasil pasó por proceso que priorizó la educación, en especial en la enseñanza superior. Luego de la llegada al poder del Partido de los Trabajadores (PT) se notó un cambio en la concepción del papel de la educación pública, lo que posibilitó fuertes inversiones en las Universidades Públicas Federales Brasileñas. Lo que sigue son algunas reflexiones en este sentido

En primer lugar, viví diversos períodos en la Universidad, como alumno y como profesor. Pero siempre en un ambiente con el mismo sesgo, dedicado a una pequeña parte de población. ¡Los ricos y blancos!

Era una universidad que no iba al encuentro de la población del interior, de las pequeñas ciudades, del pueblo pobre. Un sistema universitario que tenía claramente como presupuestos que hubiera pocas universidades públicas ( y con una nítida y fuerte limitación de recursos financieros y de personal), y donde la iniciativa privada tenía el papel de proveer al sistema todo lo demás. ¡Yo viví y sentí de cerca este período!

Pero en los últimos años avanzamos (aunque está claro que aún necesitamos avanzar mucho más), en el sentido de brindar oportunidades a todos (as), sean pobres, negros, mestizos, indios, homosexuales, de ofrecer la chance de luchar por una vida digna, contribuir a una sociedad más justa y construir conocimiento en beneficio de todos (as). La universidad fue “donde está el pueblo‘ e incluyó a personas de todas las clases, géneros, credos, razas. Se expandió, y comenzó de hecho a cumplir su función social. La universidad dio oportunidades y permitió que porteros de escuelas se transformen en profesores o que hijos de agricultores pobres consigan un diploma de doctorado. Hemos tenido la oportunidad de observar y confirmar estos y otros muchos ejemplos en los últimos 13 años.

Quiero dejar bien claro aquí que aún falta mucho para tener una universidad totalmente inclusiva y socialmente referenciada. Pero no podemos negar los avances conquistados en los últimos años.

Amigos y amigas: todo esto fue posible porque hubo una decisión política (que en cada período electoral puede y debe ser expresada).

La enseñanza superior en Brasil, a partir de 2003, claramente optó por una universidad democrática e inclusiva. En tanto es importante resaltar que todo esto sólo fue posible porque vivimos en un estado de derecho democrático.

Otra reflexión importante, en torno a propuestas alternativas que están siendo elaboradas en este momento en Brasil luego de la llegada del gobierno ilegítimo. Gobierno que tiene como uno de sus principales defensores a la Organización Globo, el que en una editorial habló sobre la “injusta enseñanza superior pública”.

En primer lugar es importante aclarar que todo el sistema de enseñanza superior necesita de un modelo de financiamiento. “Alguien debe pagar la cuenta‘.

En Brasil, la manutención de la enseñanza superior pública federal corresponde al Ministerio de Educación (MEC) que se financia con impuestos pagados por toda la sociedad.

Existe otros modelos de financiamiento en el mundo. En los Estados Unidos, por ejemplo, a pesar del desconocimiento y de prejuicios de una parte importante de la población, la mayor parte del financiamiento proviene de recursos gubernamentales, complementados con el cobro de tasas, cuotas y recursos privados.

En los principales países europeos, el sistema de financiamiento (en forma resumida) es una combinación de los sistemas brasileño y estadounidense, aunque se aproxima más al nuestro (inclusive en este momento Alemania discute una ampliación de la gratuidad en las universidades).

Hechas estas breves consideraciones , es importante puntualizar que el financiamiento de la enseñanza superior puede ser solventada directamente por los estudiantes (con mensualidades, etc.) o por el Estado (a través de la distribución de impuestos aportados por estudiantes, sus familias y la sociedad en general).

Es importante aclarar la realidad de estos últimos años en Brasil y EE.UU. en relación a la enseñanza superior.

En Brasil, hubo una fuerte inversión de recursos públicos en las universidades públicas federales (con recursos derivados de los impuestos), lo que dio oportunidades para el ingreso del segmento más pobre de la sociedad. Algo que me parece fue una buena forma de realizar una distribución de la renta y de ayudar a la justicia social. Diferente fue en tiempos pasados cuando la universidad estaba mayormente volcada a la clase media alta y a los ricos. La presencia de la clase media baja y de los pobres eran una excepción y no la regla.

Es interesante ver a algunas personas en este momento sugiriendo el cobro de mensualidades, montados en el argumento de recaudar fondos para dar oportunidades a los más pobres. Aunque esos mismos cuando estaban en el poder, el uso de fondos para esos fines era ínfimo. La excepción era la regla.

Se basan en el modelo estadounidense para dar legitimidad a tal propuesta. Pero omiten la discusión de la realidad que sucede hoy en el propio Estados Unidos. En los últimos años, tal modelo de financiamiento deja cada vez más lejos a los ciudadanos de clase media o pobres de conseguir pagar y acceder a las principales universidades americanas. El llamado ‘sueño americano‘ de ascender socialmente a través del conocimiento logrado en la enseñanza superior es cada vez más difícil (una buena lectura de esta realidad la da el libro ‘Degeneración Americana‘). Esta realidad ha hecho que parte de la sociedad estadounidense cuestione tal formato, y en algunos casos (como el caso de California, que aumentó los impuestos a los más ricos, aumentó el salario mínimo y los recursos públicos para las universidades) implementar alternativas de financiamiento, mucho más parecidas con el actual modelo brasileño.

El debate que se viene, en mi modesta opinión, lo debemos de hecho enfocar en la cuestión tributaria en Brasil. Se debe gravar la renta de los más ricos y del sistema financiero (sólo para se darse una idea, hoy en el mundo sólo el 1% de las personas acumulan más del 50% de la riqueza mundial). Con esta ‘justicia tributaria‘, donde en los hechos quien puede pagar financia las universidades sin necesidad alguna de un cobro de mensualidades, mantendríamos una universidad pública, gratuita, de calidad, socialmente referenciada e inclusiva.

En resumen, continúo defendiendo una universidad pública, gratuita, de calidad, socialmente referenciada e inclusiva y financiada por un sistema impositivo progresivo y justo.