Unidad Latinoamericana, Obrera y Solidaria

Diego Sánchez

Sec. Adj. CTA Entre Ríos.

Exclusivo para Voces de Inclusión

Nuestra América, es un territorio en tensión. Desde las luchas de nuestros pueblos originarios contra los invasores, de las luchas independentistas en el Siglo XIX hasta estos días actuales, nos debatimos en una tensión entre los sectores concentrados de poder económico locales ligados al imperialismo y los sectores populares que pretendemos construir una Patria Grande definitivamente libre.

Hoy la tensión claramente pasa por el avance que en cada país de nuestro territorio va produciendo la derecha y la reinstalación de lógicas neoliberales, y las resistencias del campo popular a las mismas. La “nueva” derecha (la misma de siempre) viene a dar por tierra con algunas de las conquistas políticas, sociales y laborales que en este primer tramo del Siglo XXI, distintos procesos políticos han permitido acceder a los sectores populares. No hubiéramos podido lograr avances en dichos procesos sin el sedimento de la larga e incasable lucha de los trabajadores y trabajadoras de nuestro continente y sus organizaciones sindicales. En esta nueva etapa, de retroceso político para nuestra clase, es cuando mas debemos apostar a esa historia de lucha que tenemos construida, que se vuelve fundamental para enfrentar a quienes quieren desmantelar de derechos a la clase trabajadora y a los sectores populares.

Partiendo de la base, que la lucha de nuestra clase, es internacional ya que ocurre en cada rincón del planeta, en que los capitalistas, han internacionalizado la explotación de la misma con el fin de seguir acumulando ganancias, es que debemos extender nuestra mirada hacia Nuestra América.

Un factor fundamental para nuestra clase es desarrollar unidad. Y una de las herramientas que los trabajadores y trabajadoras latinoamericanos hemos podido construir es el ESNA (Encuentro Sindical Nuestra América) al que acuden las Centrales sindicales de todos nuestros países. Esta herramienta es parte de las articulaciones que debemos desarrollar con mayor conciencia, dimensionando los desafíos políticos de nuestra clase en esta coyuntura. La avanzada Neoliberal en algunos de los países de nuestra Patria Grande, pone en alerta a toda la clase trabajadora que debe construir los puentes necesarios para esta disputa. Unidad y una profunda solidaridad de clase es la que debe contener este movimiento, respetando la diversidad de experiencias sindicales y de sectores, pero debe tener ejes fundacionales que recuperen la esencia del sentido histórico de la clase obrera.

Los documentos del ESNA, son claros en el horizonte que trazan, resaltando el protagonismo político que debe tener la clase trabajadora en la conformación y creación de una sociedad más justa, más distributiva, esencialmente solidaria y humana. La mirada estratégica puesta en la profunda unidad de los trabajadores y trabajadoras latinoamericanos nos permite fortalecernos y compartir distintas experiencias de lucha que enriquecen al movimiento sindical nuestro americano. Pero este gran desafío solo podrá tener éxito en la medida en que instalemos fuertemente estas ideas hacia el interior de la masa trabajadora. Ahí, las organizaciones sindicales y sus dirigentes debemos encontrar la manera de llevar adelante una profunda politización de nuestra clase. Esta politización radica en como los trabajadores asumimos quienes somos y que rol tenemos en la sociedad, en la identificación como clase que es la manera de identificar nuestro antagónico. Si no  logramos que se haga carne en una porción importante de nuestra clase, corremos el riesgo que el ESNA, sus documentos, sus organizaciones y sus dirigentes quedemos encerrados en lindos discursos y sin el desarrollo real de las fuerzas colectivas que deberán crear la sociedad del futuro. La disputa es profundamente cultural, es de ideas, es contra hegemónica. Es instalar el debate franco con cada compañero en la fábrica, la distribuidora, el supermercado, la escuela, el hospital, etc. Es la disputa ideológica hacia el interior de las masas obreras y de todos los sectores populares que muchas veces adoptan lógicas de las clases dominantes. Dejar de mirar el mundo a través de  sus ojos es la gran tarea, para poder fortalecer los lazos importantísimos que vamos tejiendo las organizaciones y que se plasman continentalmente en articulaciones como el ESNA.

Sin dudas, la sociedad del futuro vendrá de la mano de los trabajadores y trabajadoras, de la embestida que seamos capaces de producir se resolverá esta tensión histórica que nos tiene por protagonistas, así que el único camino que resta es poner manos a la obra.