Luces para el Siglo XXI: Los Derechos Humanos, ¿Carta a los Reyes Magos?

Héctor Vértiz

Exclusivo para Voces de Inclusión

La constitución política vigente en México dice a la letra lo siguiente y la cito textualmente:

“Capítulo I

De los Derechos Humanos y sus Garantías Artículo

Artículo 1o. En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece.

Las normas relativas a los derechos humanos se interpretarán de conformidad con esta Constitución y con los tratados internacionales de la materia favoreciendo en todo tiempo a las personas la protección más amplia.

Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley.

Está prohibida la esclavitud en los Estados Unidos Mexicanos. Los esclavos del extranjero que entren al territorio nacional alcanzarán, por este solo hecho, su libertad y la protección de las leyes.

Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas” fin de la cita.

También les comparto La Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU en la siguiente liga: http://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/

Abonando a lo propuesto en mi primera aportación a este medio, sobre proponer ideas para construir un nuevo futuro, no ahondaré en todas las violaciones que se cometen en el mundo entero, y especialmente en mi país (México), sobre los derechos humanos, violaciones que solo indignan a quienes no volteamos la vista y a quienes cuentan con  información veraz y oportuna.

Bastará con decir que tanto el artículo 1º de nuestra constitución así como la declaración universal de derechos humanos son, como decimos sarcásticamente en México, “una linda carta para los Reyes Magos”.

Para los lectores de otros países, les comparto una tradición mexicana (que seguramente existe en muchos otros países latinoamericanos a causa de nuestra historia católica), que consiste en que el día 6 de enero de cada año, los niños que se portaron bien durante el año (era la condición), esperan regalos de unos Reyes invisibles que viajan desde oriente para cumplir los deseos de cada niño.

Con la inocencia de los primeros años de vida, el día 5 de enero la mayoría de los niños mexicanos nos sentábamos a escribir nuestros deseos, para enfrentar un día después la decepción de no recibir exactamente lo que habíamos soñado y deseado, o en muchos otros casos, ningún premio a la buena conducta. Por supuesto también existen quienes hicieron los méritos y además tuvieron la posibilidad económica, o aquellos que sin ningún mérito igual reciban lo que pidieron. Con todos estos ingredientes se construyó el crisol inconsciente de nuestra psique donde se desecharían las futuras frustraciones.

Estamos acostumbrados a escribir cartas de buenos deseos sin esperar que se cumplan, o peor aún, sin realizar ningún esfuerzo por alcanzarlos, añorando que algún Rey Mago lo cumpla por nosotros, habiendo hecho o no, los méritos suficientes.

De lo que existe hasta ahora, me atrevo a resumir que en las definiciones de cada derecho humano existe un componente extraído de la filosofía, que nadie puede cuestionar por su universalidad, y otro componente que tiene que ver directamente con las leyes y la justicia.  Es en este último componente en donde, a mí parecer, la carta de buenos deseos sobre los derechos humanos se pierde, y se difumina para convertirse en letra muerta.

De nada servirán cartas y declaraciones mientras no eduquemos a nuestros niños y jóvenes en el respeto, la igualdad, y  la tolerancia hacia los demás, complementando la educación con dos derechos que en esta época considero indispensables, derecho a la información y a la justicia.

Lamento no poder citar la fuente y desconozco si algún filósofo lo dijo, pero en alguna ocasión escuché en un antiguo documental sobre los cambios políticos en Asia, a un funcionario público que decía: “Si queremos alcanzar la Justicia, primero debemos rescatar la Verdad”, para mí, ésta es la clave, la verdad de los hechos ha sido secuestrada o escondida en montañas de falacias o mentiras.

En los casos de violaciones a los derechos humanos, la Justicia se ha obtenido gracias a que la información fluyó y se hizo de dominio público, la consciencia social colectiva se activa y actúa, obligando a los gobiernos a castigar o a revertir las acciones injustas. Por el contrario, la impunidad y las violaciones persisten por la falta de información veraz y oportuna.

La somnolencia social en mi país se ha construido desde los medios de comunicación que desinforman, ocultan, mienten, y criminalizan a su antojo, todo esto en complicidad con las esferas del poder político y económico que buscan mantener sus privilegios mal habidos. Y digo mal habidos dado que, no estoy en contra de la política, y de la economía, solo estoy en contra de los ladrones convertidos en políticos y de los agiotistas disfrazados de empresarios, porque si el potencial humano de cada país tuviera igualdad de oportunidades, seguramente estaríamos en otros estadios de desarrollo en nuestro continente.

Hoy presenciamos la actuación del principal enemigo del desarrollo de América Latina, y a riesgo de parecerme al Sr. Trump, en nuestros países son los medios de comunicación, y particularmente la Televisión, el peor enemigo de las democracias.

Veamos lo que paso en México, en Brasil, en Argentina, en Venezuela y ahora en Ecuador, promueven candidatos infames, y atacan a los opositores a sus intereses, la ignorancia de nuestros pueblos no ayuda, pero siendo justos, es comprensible si no se cuenta con la educación necesaria, o al menos con información adecuada y veraz para compensar las carencias educativas.

Hemos podido ver el poder de influencia de los medios masivos para acallar, en México por ejemplo, muertes infames de indígenas en Chiapas, de mujeres en Ciudad Juárez, de 47 niños en una guardería de Sonora, de 72 migrantes en Tamaulipas, de 300 habitantes de una comunidad entera en Coahuila, de 43 estudiantes indefensos en Iguala, de luchadores sociales y autodefensas en Michoacana, de periodistas en Veracruz, y además del despojo de las riquezas nacionales por mineras canadienses entre otros, en ninguno de los casos anteriores se ha podido hacer justicia por la criminal complicidad entre autoridades y medios de comunicación, que crean una “Verdad Histórica” para aplacar las protestas sociales y después archivarlos en el cajón olvidado de las injusticias.

Hace algunas semanas leí un comentario del Presidente Evo Morales en donde hacia un llamado a crear medios de comunicación que no respondan a los intereses económicos,  no pude evitar hacer la reflexión que, nadie mejor que un indígena de nuestras tierras para comprender esa importancia. En México, hubo también un indígena zapoteco que aprendió a leer y a hablar español hasta los 12 años de edad, y se convirtió en el mejor presidente de nuestra historia, Benito Juárez, designado como El Benemérito de las Américas. La educación y la información transforman a los seres humanos sin distingos de raza, y generalmente, para bien.

¿Por qué solo algunos nos enteramos e indignamos ante las injusticias? ¿Por qué la mayoría no?

La causa es simple, la información a la que cada quien accede es nuestra debilidad, y al mismo tiempo nuestra fortaleza.

Como sociedad debemos contar con información veraz y oportuna, por lo que considero que en siglo XXI debemos crear o construir mecanismos o instituciones que garanticen el acceso público y gratuito a la información, vigilando y garantizando  valores éticos que se sustenten en los demás derechos humanos, y no solo a los intereses del grupo económico o político en turno.

Callar de golpe a esos medios no me parece la solución, lo único que se logra de esta manera es darle armas al enemigo, me parece mejor solución la propuesta de Evo Morales pero con un añadido de parte mía, establecer canales de comunicación paralelos, accesibles y gratuitos. Que las naciones democráticas creen entidades  de comunicación independientes de los poderes económicos, y políticos (de esta manera también podemos vigilar a nuestros gobernantes), que se encargue de diseñar, implementar y vigilar una estrategia de comunicación social, para contrarrestar, o eliminar las mentiras.

En México, los gobiernos del PRI y del PAN, coludidos con las Televisoras eliminaron la señal análoga que tenía una cobertura nacional gratuita, esa señal era recibida en televisores de todo tipo y antigüedad aptos para funcionar con una antena ordinaria, incluso con un alambre o un gancho de ropa. Muchas comunidades rurales, rancherías o colonias marginadas dejaron de recibir señal de televisión, hecho que habría sido muy bueno, si el lugar de las televisoras tradicionales con productos basura, hubiera sido reutilizado por un sistema de educación gratuita que alcanzara a los más desfavorecidos. En un país con tanta desigualdad económica obligaron a mucha gente a desechar sus televisores viejos, so pretexto de una mejora tecnológica, regalaron 10 millones de Televisores Digitales (que no tienen acceso a internet) o vendieron los convertidores de señal, todo ello para impulsar veladamente la venta de televisión por cable, pero principalmente para seguir controlando la información que fluye a través de la TV. Hoy podemos encontrar a los mismos “intelectuales” y “periodistas” cómplices, en canales de cable en una supuesta “nueva oferta” televisiva, y los “nuevos canales de cable” poco a poco se van llenado de basura.

Hacer los cambios sociales, políticos, y económicos que mejoren nuestra calidad de vida, siempre ira contra corriente frente a este poderoso enemigo, la transformación que la educación y la información propician, transita por un largo camino que debe estar sustentado primeramente en la verdad y que debe ser protegido por la sociedad. Que los gobiernos vengan y vayan de la corriente que sea, derecha, izquierda, o centro (los abusos y las debilidades se presentan en todas las corrientes), pero  garantizando acceso a la información y a la verdad, podremos construir una sociedad que esté por encima de las corrientes eligiendo libremente lo que las particulares circunstancias geopolíticas requieran.

La discriminación por raza, condición social y otras diferencias no ha disminuido, eso muestra la inutilidad de las cartas a los Reyes Magos, el cambio profundo y duradero solo llegará cuando mejoremos la educación en derechos humanos y cuando construyamos canales de información abiertos y confiables, de lo contrario, seguiremos siendo niños deseando que algún día se cumplan nuestros deseos.

Unos de los principales Derechos Humanos del siglo XXI debe ser el derecho a la Información pública, gratuita y veraz.

Por lo pronto ya existe una primer trinchera que debemos defender, hoy internet es el único canal abierto para comunicarnos libremente, se va llenado de basura y ya tiene trampas y enemigos, es responsabilidad de los mejor informados ingresar para defender la verdad objetiva, apoyando a los nuevos libres pensadores (que son nuestros niños y jóvenes) quienes están enfrentando batallas contra mercenarios, procurando informar o convencer con argumentos verídicos y sustentados, enseñar a descubrir e ignorar a los farsantes y mentirosos, sin fanatismos, ni insultos, con sabiduría.

A los nuevos gobiernos debemos exigirles, empujarlos y apoyarlos, en la creación de esos canales de comunicación masiva que aceleren la educación y la concientización sobre los derechos humanos de nuestros pueblos, orientando la tecnología al servicio de la sociedad.

Los Reyes Magos no existen, las cartas de deseos eso son, y solo las acciones propician los cambios.

Héctor Vértiz/Febrero/2017

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