Economía en la dictadura cívico militar

Secuelas y una receta nada lejos de la actualidad

 Lic. Luciano Rey

Exclusivo para Voces de Inclusión

El modelo económico de libre mercado vigente en la administración Macri no es nuevo ni novedoso. La dictadura cívico militar que usurpó el poder en la Argentina entre 1976 y 1983 ya lo implementó con resultados catastróficos. Un repaso de lo sucedido en esa época nos muestra como el modelo del derrame y del endeudamiento  benefició siempre al capital concentrado en detrimento de los intereses del pueblo 

Estamos arribando a un nuevo 24 de marzo, hoy a 31 años del nefasto marzo del 76’. Como etapa que los argentinos no debemos olvidar nunca para no cometer los mismos errores del pasado vamos a zambullirnos en su faceta económica que es la menos recordada y que hoy tiene lazos de similitud con la actualidad de una economía neoliberal sostenida por la teoría del derrame, la apertura comercial, el bajo costo laboral para brindar competitividad y el hacer todo lo necesario para seducir los capitales externos en un esquema que se basa en endeudamiento externo, inversiones extranjeras, privilegio para el poder económico concentrado y pérdida de soberanía.

Ahora bien: ¿que pasaba en el 76? A partir del golpe de Estado del 24 de marzo 1976 se produjeron cambios en la estructura económica argentina, que terminaron por conformar un nuevo modelo económico basado en la acumulación rentística y financiera, la apertura externa irrestricta, comercial y de capitales, y el disciplinamiento social.

En la política económica se propuso establecer a la “mano invisible del mercado” como la asignadora eficiente de los recursos, receta que dicen llevará al crecimiento y prosperidad. Además de reducir la participación del Estado y una apertura comercial irrestricta que llevó a los productos nacionales a competir libremente con los extranjeros, generando sacrificio de la industria local y el empleo.

Se implementó un plan de ajuste ortodoxo, con devaluación, liberación de precios, congelamiento de salarios, facilidades para las importaciones y cese de la promoción de exportaciones industriales. También se realizó la reforma financiera del 77’, que ubicó al sector de las finanzas en una posición hegemónica en términos de absorción y reparto de los recursos.

Claramente estas medidas fueron realizadas en un marco de terrorismo de Estado que inhabilitaba las protestas sociales e impedía la resistencia. Al mismo tiempo que los sectores agropecuarios concentrados, los grandes grupos económicos y financieros, y los intermediarios del comercio internacionales fueron los beneficiarios de estas políticas.

Repasando lo sucedido y en las palabras del responsable, el 2 de abril de 1976 Martínez de Hoz anunció el programa económico, el cual contenía los que eran para el nuevo gobierno los principales problemas de la economía argentina: “un Estado empresario que había asumido funciones correspondientes a la iniciativa privada, que había regulado actividades económicas que debía realizar el mercado a través de la oferta y la demanda, que había intervenido en el mercado laboral estableciendo pautas rígidas para las relaciones obrero-patronales y que también había protegido a los empresarios a través de aranceles a la importación de mercaderías y subsidios”….. “Políticas populistas que habían llevado a un creciente déficit fiscal, una inflación galopante y una burguesía renuente a invertir, por no tener competencia y por el alto costo laboral producto de la capacidad de presión de los sindicatos”. Así habían imposibilitado, según sus palabras la modernización y el crecimiento económico del país, y por ello para superar esos problemas propuso una “Reforma del Estado”.

Esta “Reforma”, eliminaría la actitud interventora del Estado y garantizara la libertad de producción, circulación, precios e iniciativa. A la vez, para hacer más competitiva la industria, planteó una apertura económica que permitiera el ingreso de mercaderías y así que el mercado determinara qué empresas deberían subsistir por ser capaces de producir bienes baratos y buenos.

En este marco es importante que repasemos qué políticas sirvieron a los intereses concentrados en detrimento de los intereses nacionales y del pueblo en un sangriento modelo neoliberal que predomina la ley de que se salva el más fuerte y competitivo, y luego el resto se debe reconvertirse. Algunas de las medidas fueron:

  • Ajuste del Estado: a fin de dejar hacer al mercado, quitar las rigideces, eliminar el déficit y sacar la actitud “intervencionista”. Como se dijo se redujo el Estado a lo mínimo e indispensable a fin que el mercado asigne los recursos.
  • Apertura comercial: a fin de sacar las distorsiones generadas por políticas de sustitución de importaciones que hicieron que empresas poco competitivas abastezcan el mercado interno con precios “subsidiados” y sin competidores externos. Abrir a la competencia se generará que solo los competitivos logren sobrevivir y bajen los precios….sin importar la industria nacional ni el empleo.
  • Congelamiento de salarios y flexibilidad laboral: la competitividad es central en el crecimiento, para ello bajos salarios en dólares y un esquema laboral que quite las rigideces es primordial.
  • Política cambiaria “tablita cambiaria”: consistía en devaluaciones programadas inferiores a la inflación. Estas apreciaron el peso, agravaron el cierre de las industrias nacionales, imposibilitadas de competir con los productos importados, e impulsaron una gran salida de divisas, a causa de los déficits comerciales y de servicios, como los intereses pagados al capital extranjero y el turismo al exterior.
  • Reforma financiera y de inversiones extranjeras: ya el banquero David Rockefeller, y esto va para que el lector saque sus conclusiones, declaraba a la revista Gente, el 6 de abril de 1977: “Siento gran respeto y admiración por Martínez de Hoz. Es muy obvio para mí, como para todo el segmento bancario y económico internacional, que las medidas de su programa son las indicadas”.
  • Deuda externa: La deuda externa fue central para el financiamiento de la política económica llevada a cabo. Basualdo publicaba en un informe del 2006 “la fuga de capitales al exterior estuvo intrínsecamente vinculada al endeudamiento externo porque esto último ya no constituyó, en lo fundamental, una forma de financiamiento de la inversión o del capital de trabajo, sino un instrumento para obtener una renta financiera dado que la tasa de interés interna (a la cual se coloca el dinero) era sistemáticamente superior al costo del endeudamiento externo en el mercado internacional […] En relación con este núcleo central se desplegaron otras modificaciones sustantivas, como la redefinición de la protección arancelaria de las importaciones y el desplazamiento del mercado interno como el ámbito privilegiado de acumulación de capital.”

Estas medidas profundizadas en la etapa menemista generó el predominio de las finanzas especulativas sobre la producción, en armonía con la necesidad de los países dominantes de colocar sus superávit de liquidez y obtener mayores rentabilidades aprovechando la diferencias entre las tasas de interés locales y las internacionales.

Por su parte la política de inversiones extranjeras, produjo una liberalización de la entrada de capitales externos en el país, asegurando un trato igualitario a las inversiones extranjeras y a las nacionales. Esto acentuó el proceso de desindustrialización, porque ese capital no se ubicó en sectores industriales y, además, como la ley no obligaba a la reinversión de utilidades no se tradujo en una radicación local de las ganancias empresariales.

Los déficit comerciales, la fuga de capitales y repatriación de los excedentes, el pago de los servicios de la deuda y la timba de la deuda externa privada se cubrieron con ingresos de capitales y crearon la enorme deuda externa que ya en 1981 produjo una primera crisis de graves consecuencias por la elevación de las tasas de interés internacionales.

Evolución de la Deuda externa Argentina


Fuente: http://datos.bancomundial.org/indicador/DT.DOD.DECT.CD?locations=AR&view=chart

 

La deuda externa, paladín del modelo.

Como se puede apreciar este modelo logró sostenerse a través del endeudamiento externo. El mismo fue avalado por los países centrales y organismos internacionales que miraban con buenos ojos la reforma neoliberal llevada adelante por la Dictadura Militar.

De esta forma el país se endeudaba en el extranjero y con ello entraban las divisas al banco central a fin de sostener a quienes avalaban semejante sangría.

La deuda externa pasó de U$S 7.875 millones de dólares en el año 1975 a U$S 43.634 millones, un crecimiento acumulado en el período del 200%.

Por su parte debe enfatizarse que este endeudamiento no se transformó en inversión productiva ni en empleo. A pesar de que se financiaron algunas obras públicas de cierta importancia, primordialmente fue la base de la fuga de capitales y la estatización de la deuda privada.

Evolución de la deuda externa en millones de dólares

 

 

 

 

 

 

 

A fin de comprender más esta verdadera herencia y revisar el pasado a fin de no cometer nuevamente los errores, nos detendremos en lo que fue lo denominado privatización de la deuda externa privada.

La mayor parte de los préstamos otorgados a la dictadura argentina, provenían de bancos
privados. Los funcionarios que llevaron adelante la política de ende
udamiento fueron Martínez de Hoz y el Secretario de Estado para la Coordinación y la Programación Económica, Guillermo Walter Klein. Para obtener préstamos de los bancos privados, el gobierno exigía a las empresas públicas argentinas que se endeudaran con los banqueros privados internacionales.

Las empresas públicas se convirtieron entonces en un eslabón fundamental y el comienzo del abandono de una gran parte de la soberanía nacional.

YPF fue la principal empresa estatal obligada a endeudarse sin una contraparte de aumentar su capacidad de producción ni exploración, todo lo contrario. Según Eric Toussiant, la deuda externa de YPF se elevaba a U$S 372 millones de dólares en 1975 y siete años más tarde, al terminar la dictadura, esta deuda se elevaba a U$S 6.000 millones de dólares.

Como menciona el informe, “el endeudamiento masivo del Estado argentino fue justificado por los responsables económicos de la dictadura y por el FMI, como la forma de aumentar sus reservas en divisas extranjeras para sostener una política de apertura económica….. Las reservas no eran ni administradas ni controladas por el Banco Central. De manera general, los empréstitos por sumas fabulosas contratados con los banqueros del Norte eran inmediatamente recolocadas como depósitos en estos mismos bancos o en otros bancos competidores. 83% de estas reservas fueron colocadas en 1979 en instituciones bancarias de fuera del país. Las reservas se elevaron a U$S 10.138 millones de dólares y los depósitos en los bancos exteriores a U$S 8.410 millones de dólares. El mismo año la deuda externa pasaba de U$S 12.496 millones de dólares a U$S 19.034 millones de dólares. En todos los casos, el interés recibido por las sumas depositadas era inferior al interés pagado por la deuda”.

El informe continúa “El Secretario de Estado para la Coordinación y la Programación Económica Guillermo Klein, ocupó esta función de 1976 a marzo de 1981. En el mismo período, dirigió una oficina de estudio privada, representando en Buenos Aires los intereses de los acreedores extranjeros. En marzo de 1981, sale de su puesto de Secretario de Estado y pocas semanas más tarde, el 7 de abril de 1982, cinco días luego de la ocupación de las Malvinas por el ejército argentino y de declarada la guerra contra Gran Bretaña, fue designado como apoderado en Buenos Aires de la sociedad anónima británica Barclays Bank Limited, que era además uno de los principales acreedores privados de la deuda pública y privada argentina.” Confusión de roles o conflictos de interés…algo conocido por estos días.

Maximiliano Montenegro por su parte, explica en una nota de Página 12 que desde junio de 1981, mientras el dólar se disparaba, el Estado subsidiaba a las empresas con un tipo de cambio congelado para que pagaran sus deudas con acreedores extranjeros, siempre y cuando éstos aceptaran un estiramiento de plazos. Ese régimen de seguro de cambio fue perfeccionado por Cavallo, como presidente del Banco Central, en julio del ‘82. Meses después, el Tesoro nacional asumió directamente la deuda dolarizada frente a los acreedores, mientras las empresas le depositaban pesos devaluados.

Es decir que el proceso de estatización de la deuda privada consistió en un primer momento en reconocerle a las empresas privadas (IBM, Esso, Kodak, Renault y Cargill, Pérez Companc, Bridas, Macri y Aluar, entre otras) un tipo de cambio diferencial para que paguen sus créditos en el exterior, y luego directamente fue el Estado el que tomó la deuda en dólares y las empresas pagaban pesificado al Estado………dólar libre, fluctuante y alto para el Estado….deuda pesificada para las empresas.

Como menciona Montenegro las empresas habían realizado a su vez groseras maniobras para beneficiarse de esta política. Lo hicieron aplicando diferentes acciones burdas: una de ellas fue la dudosa existencia real de la deuda ya que la mayoría de los bancos extranjeros no contestó las circulares remitidas por el Central, lo que abría la sospecha de si realmente habían otorgado créditos a quienes declaraban que los habían recibido. Otra fue la de autopréstamos o supuestos créditos tomados en el exterior y donde la empresa depositaba igual monto en el banco prestatario extranjero. Esto quedó demostrado en el caso de Renault Argentina, que poseía un crédito en el Barclays Bank de Bruselas y un depósito por igual monto en el mismo banco, como supuesta garantía. Por su parte también es dudosa la aplicación de los créditos declarados para inversión en la Argentina, ya que es esperable que puedan haber engrosado la bicicleta financiera que cada empresa realizaba como consecuencia de lo que generó Martinez de Hoz con la tablita cambiaria y las altas tasas de interés interna.

Para traducir en criollo las empresas tomaban crédito en el exterior sin necesidad de especificar para qué eran, es decir que lo podían tomar para generar un plazo fijo en la Argentina ya que el diferencial de tasa de interés les permitía ganar. Esta acción estaba sostenida en que el Estado les reconocía un tipo de cambio diferencial a fin de protegerlas y que el interés en dólares de los créditos rondaba el 7% y del sistema financiero argentino el 35%……te prestan al 7% y lo bicicletas al 35%….encima de todo el Estado te ayuda……

 

Y encima de estas burdas acciones de saqueo, revisando notas periodísticas y repasando algunos nombres vemos que en la actualidad lo preocupante es que cuando uno observa quienes estaban y quienes están hoy los nombres y empresas se repiten, entre ellos se puede observar en las grillas a Melconian, Bour, Cavallo… paladines del neoliberalismo.

El nefasto accionar llevó al periodista Alejandro Olmos a iniciar una causa judicial que inicio el 4 de abril de 1982 y que concluyó bastantes años más tarde en junio del año 2000 en donde el juez Jorge Ballestero dictó el fallo que cuenta con 195 fojas y el cual aunque no genera sentencia penal para ninguno de los involucrados por la prescripción, es lapidario a todo el accionar orquestado por empresarios y funcionarios de la dictadura militar. Entre el dictamen se mencionan que  la actuación de los funcionarios del Ministerio de Economía de la Nación, de sus Secretarías, del BCRA y de las empresas del Estado, en las operaciones generadoras de la deuda externa, durante el período 1976/81 hubo omisiones en el desempeño de sus funciones, torpezas y descuido en tal desempeño. Además de mencionar negligencia, aplicación de un criterio erróneo en el manejo de la deuda externa, y reconocimiento que las empresas del Estado (notoriamente YPF) se endeudaron en moneda extranjera, pero recibían del sistema Bancario sólo los pesos para sus operaciones.

Siguiendo el fallo se destaca la existencia de un vínculo explícito entre la deuda externa, la entrada de capital externo de corto plazo y altas tasas de interés en el mercado interno y el sacrificio correspondiente del presupuesto nacional desde el año 1976 no podían pasar desapercibidos en autoridades del Fondo Monetario Internacional que supervisaban las negociaciones económicas.

Trayéndonos unos años adelante, en una entrevista publicada por el diario Clarin en octubre del 2001 en plena crisis, Franco Macri proponía estatizar la deuda privada a fin de generar crecimiento y proteger a las empresas!!!

Muchos años han pasado y seguirán pasando. La historia Argentina da sobradas muestras de lo perjudicial de dejar la economía librada al mercado y el Estado comandado por los dueños del capital concentrado. Las políticas económicas neoliberales han beneficiado siempre al capital concentrado en detrimento de los intereses del pueblo. Es necesario repasar lo sucedido para no continuar en el sendero del libre mercado, la teoría del derrame y el endeudamiento con fuga de capitales. Es necesario volver a una economía para el pueblo, con principios sociales, inclusión y justicia social. Con los objetivos puestos en el empleo, el poder adquisitivo del pueblo, la industria nacional, la ciencia y tecnología y la soberanía nacional.