Igual vemos, distinto entendemos

 Una mirada desde la Patria doliente. La corrupción como expresión sistémica del capitalismo neoliberal.

Cesar Bendezu Perez

Estudiante de Derecho

Cito una frase que alguna vez leí cuando merodeaba en la web  tratando de buscar respuesta a mis preguntas, y encontré esta frase que reza “Igual vemos, distinto entendemos”, y que de cierta manera responde a las cosas que pasan y me acongojan cuando leo un libro de historia y hago una comparación con los tiempos actuales en el que vivimos pues nada ha cambiado.

Hoy  somos pocos los que nos  retorcemos de indignación e impotencia cuando leemos que un niño ha muerto a causa de la falta de  atención médica, de la contaminación y destrucción del medio ambiente donde vivimos, pero luego casi nada hacemos, creemos que con mover la cabeza basta. Nos preocupamos, ciertamente, pero poco nos ocupamos.

No dejo de asombrarme de cuan frío e indiferente se está volviendo el ser humano a causa de lo material y del individualismo que carcome nuestro sentir hacia el prójimo y todo lo que nos rodea. El capitalismo neoliberal está en la raíz de estos males. Le damos valor a lo material y defendemos con nuestra vida cuando nos roban el teléfono móvil o la laptop de última generación, pero somos incapaces de hacerlo cuando vemos a nuestro prójimo en situación de peligro.

La situación social que hoy enfrentan nuestros países no son producto de la casualidad, sino el resultado de un proceso de más de 500 años de colonización, donde Españoles y advenedizos han hecho de este lugar su chacra, institucionalizando la corrupción como un modo de vida. Aquél país glorioso y de los monumentos imposibles para la actualidad como el Sacsayhuaman y Machupicchu, hoy es carcomido día a día por una clase política que solo es sucesora de aquellos criollos que complotaron en reiteradas oportunidades en contra de la que dicen ser su tierra. La actualidad no es la excepción, en todo caso solo un reflejo del pasado.

Cite aquella frase, ya que el pueblo donde vivo no es ajeno a los actos de corrupción que el sistema ha impuesto en nuestros pueblos. La comunidad donde vivo ha sido tomada por un grupo de ladrones, donde aquel que  adquirió cierto grado de educación regresa al pueblo para engañar y robar, aprovechándose de la ignorancia de la población, acuñándose aquel verso venido desde la capital diseñado para hacer cómplice al pueblo de los robos y abusos que se cometen. Esta famosa frase es “ROBA PERO HACE OBRAS”, una manera asolapada para mantener engatusada a la gente con obras sobrevaloradas cuya duración no se garantiza, pero lastimosamente, lo que se ve atrae y gusta sin saber el trasfondo de tales propósitos, con el único afán de callar bocas y contentar masas.

Quiero creer que esta manera delictiva que se ha impuesto en mi país, no sea única y exclusiva de este territorio, sino que es un modelo impuesto por aquellos potentados del sistema cuyo fin es seguir robando, expoliando al pueblo. No como manera de consuelo, sino como manera de buscar unidad y empezar a combatir esta manera de robo  a plena luz del día y que la justicia no siga dando la espalda a nuestros sufridos pueblos, que a diario son vejados por aquellos que se han enriquecido con el sudor de la gente humilde.

Sapallanga – Peru