El derecho a la vida

Por Aron Berstein

El día 24 de febrero cumplí 91 años. Me los celebraron (familiares y amigos), me colmaron de regalos y recibí felicitaciones (de vecinos y personas que no conozco), supongo que comparten ideas y pensamientos que vuelco en mis notas (que se publican).

Especialmente pienso en la sugerencia que me hace un joven señor de Gualeguaychú (Entre Ríos) para una revista digital, e invoca el tema que me propone “Los Derechos Humanos”.

Platón describe en su libro “El banquete” lo que Sócrates le cuenta de su conversación con Domitío (el extranjero de Mantinea) quien le hace ver la diferencia que existe entre lo bello y lo hermoso; a su vez el filósofo Immanuel Kant (alemán) escribió un libro que para mí supera a lo bello y hermoso. Kant lo describe como “lo sublime”.

A mi modesto entender no hay nada en la vida que supere el derecho a la vida. El hombre como “Ser humano” no alcanzó su verdadera “dimensión humana”.

Bolívar hablaba de la providencia que puso a Estados Unidos para impedir la libertad, independencia, soberanía e identidad nacional de los países y pueblos de la América del Sur, y también lo hizo cuando escribió al Director Supremo Pueyrredón para que no desintegrase el Virreinato del Río de La Plata.

La providencia se interpuso entre el hombre como especie humana, como “ser social”. Como “seres humanos” el derecho a la vida y los derechos humanos son parte indivisible. No es que tengamos categorías, pero sin aquel los demás carecen de sentido y contenido.

Las desigualdades sociales, la división de la sociedad humana en clases sociales, la izquierda y la derecha, los ricos y los pobres son un producto del “ser social”; desde que nacemos cumplimos una función social, lo que ninguna civilización anterior hizo es ensamblar esa función social con la distribución de lo que el hombre (como especie humana) produce.

Y en mi impresión el mundo en que vivimos está llegando a límites donde están en juego la supervivencia de la especie e incluso la de la propia naturaleza. Puedo invocar a Keynes como ideólogo del capitalismo, a Marx como filosofo materialista, y a partir de ellos visualizar como el sistema económico en que vivimos se va agotando con su demencial propósito de perdurar sojuzgando al mundo.

Hambrunas, guerras, destrucción del medio ambiente, concentración de la riqueza, corrupción y menosprecio por la ética, son algunos de los síntomas de esta degradación que supera ampliamente la cuestión económica.

Veo a países y, fundamentalmente, a los pueblos de cada país sublevarse ante tanta inequidad y deshumanización. Pueblos que son la humanidad, reclaman cambios que satisfagan sus necesidades y que el sistema actual no está en condiciones de satisfacer, y en principio el derecho a la vida como vértice de los Derechos Humanos.

Estas demandas emergentes y que crecen día a día, es cierto que no de forma homogénea y lineal, nos plantean una superación a nivel mundial del esquema actual y se van perfilando como parte del proceso de elevación del hombre hacia formas superiores de vida.

Por eso la tendencia hacia un nuevo orden económico mundial, se va concretando y, si triunfa la sensatez, la lógica, el sentido de vida, esta tendencia debe afianzarse y vencer.

Hace unos días pudimos verlo cuando los noticiosos del mundo anuncian que se sentaron a debatir, a dialogar, dos grandes delegaciones de Estados Unidos y China, lo que estimo dará paso a encuentros personales entre los Presidentes de ambos países.

La Argentina ha retrocedido económica y socialmente. Entre Ríos lo sintió recientemente, uno de sus productos exportables (el limón), su principal adquirente dejó de hacerlo. Fuentes principales como los cereales y el ganado se ven afectados, el país es único e indivisible no debe desintegrarse como país, y por ello es sumamente necesario que ingrese a esta tendencia mundial y no recurrir a recetas ya conocidas y que nos llevaron al borde de la disolución como estado. ¿Acaso en nuestra historia no se quiso dividir quitándonos Entre Ríos y Corrientes? ¿Acaso no nació en Entre Ríos la figura del General Urquiza, que enfrento al interior del país con la Provincia de Buenos Aires? Personalmente tengo algo en común con Entre Ríos, mi madre nació en Basavilbaso…

No permitamos que ciertos personajes o coyunturas nos quiten la posibilidad cierta de ingresar al mundo, de conectarnos con él, pero con esta mirada del respeto irrestricto por el derecho a la vida y a la defensa concreta de los Derechos Humanos, donde evidentemente, el trabajo, la distribución de la riqueza y la ética deben concluir en aquello que Kant denominaba “lo sublime”.