La hegemonía perdida

Por Carlos Gringo Stur

El autor realiza un interesante análisis sobre las disputas de poder que acontecen en estos momentos en todo el planeta, pero cuyo fin plantea grandes desafíos.

 

La caída del muro de Berlín produjo en no pocos analistas y politólogos la ilusión del “Fin de la historia “, el triunfo definitivo y eterno del Capitalismo. El Capitalismo seria invencible, pero la historia suele ser caprichosa y quienes subestimaron o ignoraron la actividad de los pueblos en defensa de sus derechos con sus reclamos y sus luchas, se dieron de narices ante los sucesos históricos posteriores.

Es que la humanidad, antes o después, pero inexorablemente, se ha levantado contra cualquier sistema o régimen que oprime, aliena y se sostiene merced a la injusticia en su más amplia concepción, pero especialmente considerada en la dimensión de la dignidad.

Se suponía que el capitalismo con su formidable desarrollo tecnológico y su omnipotencia bélica jamás se rendiría a las fuerzas progresistas y revolucionarias. Ahora estaban solos sin la “maldición” Comunista, dispuestos a dominar al mundo a su antojo, dispondrían de la producción mundial de mercancías y de su libre circulación global, de los medios de dominación global, (leyes, organizaciones internacionales (ONU), presencia militar y medios de comunicación masivos en todo el planeta.)

Todo era cuestión de consolidar esta hegemonía planetaria. Destruir cualquier atisbo de rebelión o resistencia.

 

EL MUNDO SERIA UNIPOLAR EN FORMA PERPETUA

 

Sin embargo una vez más se confirma la postura filosófica que sostiene que sin bipolaridad no hay desarrollo. Todo es bipolar, todo contiene lucha de contrarios, hasta la propia existencia humana lo confirma.

El Capitalismo en su etapa Neoliberal había logrado (aparentemente) la hegemonía global.

Muy pronto mostraría su verdadero rostro explotador y su carácter represivo ante toda resistencia a su voracidad material, comienza a arrasar pueblos, ciudades países. Nada ni nadie parece que los detiene. Fue su momento de esplendor, respaldado por desarrollo tecnológico y militar desbordante. El punto máximo fue la década del 90.

A poco de andar el Capitalismo mostro que no era capaz ni siquiera de elaborar una doctrina económica que sirviera de guía para su accionar y así se fue anarquizando, tanto su producción material como su sistema financiero.

Las contradicciones internas y la lucha decidida de los pueblos que no se resignaron a perder derechos, fueron erosionando progresivamente este poder omnímodo hasta el momento actual con notorias evidencias de su decaimiento.

El sueño del bienestar social se fue desvaneciendo rápidamente para los pueblos y así se fueron articulando luchas económicas- sociales que más tarde fueron políticas entonces el Imperialismo necesito de un enemigo externo para justificar su fracaso.

Primero fue Irak que había recuperado parte de su territorio (Kuwait) gran productor de petróleo, guerra dirigida por Busch padre.

Luego el “auto atentado” sirvió de pretexto para trazar una “Ruta del Mal” que incluía a Irak, Afganistán, Libia, Siria, Irán, Rusia y China. Ahí los Estados Unidos comenzaron una guerra de tierra arrasada para terminar con las conquistas avanzadas de estos pueblos apoderándose de sus cuantiosos recursos naturales en provecho del Capital concentrado.

Irak arrasado, millones de muertos, luego el turno de Afganistán, ahí no pudieron triunfar a pesar del gran daño que hicieron, más tarde Libia, arrasada y anarquizada, dividida en fracciones, por distintas etnias, de acuerdo al interés imperial y luego la intención de invadir Siria.

Sin embargo en Siria comienza una nueva época con la intervención de Rusia primero en forma diplomática y luego en los campos de batalla para combatir el terrorismo armado, financiado y dirigido por EEUU, Israel y Arabia Saudita.

La decidida intervención de Rusia obligó al Imperialismo yankee a mostrar su verdadero rostro, cuya intención no era combatir al terrorismo, sino derrocar al gobierno legítimo elegido por el pueblo, reemplazándolo por otro que le sirva a sus intereses. A partir de entonces el bloque hegemónico comenzó a perder su poder resignándola ante el avance de los países del Acuerdo de Shanghái, Rusia, China India etc.

El siglo XXI comienza con el fin de la hegemonía unipolar para dar paso a la Multipolaridad.

Sin embargo el Imperio no se rinde, el capitalismo llego derramando sangre y se irá de la misma manera, y en estos momentos diversifica los focos de conflictos en su intento de dividir el bloque integrado por Rusia, China e Irán. Intento vano, este bloque actúa en forma integrada y común, como lo demuestra la presencia de barcos de guerra en el golfo de México y la presencia de tropas en suelo Venezuela.

La intervención de EE UU contra el ejército Sirio, constituye un nuevo eslabón en su derrotero provocador y demuestra su desesperación ante el fracaso militar de grupos terroristas predilectos además de medir la reacción de Rusia ante estos hechos.

¿Porque Rusia no destruyó los misiles? Rusia y EEUU tenían un pacto de no agresión mutuo, de no interferir en la lucha contra el terrorismo en Siria, derribar esos misiles hubiese significado el pretexto yankee para el comienzo de la guerra mundial. Rusia y China tienen la responsabilidad de mantener la paz mundial frente a acciones desesperadas de un sistema decadente que muestra su agresividad en el intento de recuperar su hegemonía perdida mundial.

El Imperio cae lentamente pero ello no implica que no sea peligroso, y en su desesperación puede todavía arrastrar al mundo a una guerra de impredecible consecuencias, pero una de las cuales puede ser la esterilización total de vida en la Tierra.

Es deber de todos los pueblos denunciar el accionar criminal del Imperio para pararlo antes que sea tarde; es tarea de toda organización revolucionaria pronunciarse contra este peligroso accionar.

Incluso, es un deber de todo ser humano que tenga sensibilidad y conciencia de que el futuro depende directamente de las acciones del presente.