Tierra, techo y especulación

Por Omar Sosa*

 

El pasado 22 de abril se celebró una vez más el Día de la Tierra en el que uno de los objetivos es tomar conciencia sobre la superpoblación. En este sentido, cabe destacar una de las problemáticas mundiales como lo es la del acceso a la vivienda propia.

En nuestro país muchas familias viven en situación de hacinamiento pero también muchas otras, alrededor del 25% de la población, alquilan disponiendo para ello, aproximadamente, del 40% de su sueldo. Esto conlleva a no poder ahorrar o pagar una cuota convencional en una inmobiliaria para la casa propia.

La especulación inmobiliaria fue uno de los principales obstáculos para que el trabajador y las familias de escasos recursos puedan acceder a su pedazo de tierra. De esta manera se creó en la sociedad lo que hoy en día se conoce como déficit habitacional en el que el estado debe intervenir para que esta disparidad no se siga desarrollando.

La creciente intervención de las inmobiliarias, y pequeños grupos de propietarios de terrenos que monopolizan la tenencia de la tierra e inciden directamente en el precio de las mismas lo que significa, para la comunidad, un objetivo difícil o casi imposible de lograr.

Como consecuencia de una necesidad es que surgen las cooperativas y, en este caso, no es la excepción. Las cooperativas de viviendas se conformaron a partir de diferentes grupos de familias que planteaban una clara y urgente demanda de acceso a un techo digno.

Es por eso, que se han unido grupos de personas que tienen como objetivo buscar una alternativa para poder adquirir lotes de terrenos mediante el aporte de todos los socios. Esto ha posibilitado que el sueño del techo digno, de la casa propia, sea cada vez más factible de concretar.

A nivel local, en la ciudad de Gualeguaychú, el gobierno municipal es un actor principal ya que lleva adelante la gestión de programas de viviendas ante el gobierno nacional o programas de autoconstrucción que se concretan con fondos municipales.  También decisiones como la creación de un banco de tierras, para el que ya se han conseguido 20 hectáreas, que le dará oportunidad a muchas familias que llevan un largo camino transitado en la búsqueda de la vivienda y que engrosan la lista de registro de necesidades habitacionales.

Por otro lado, la importancia de la creación del banco de tierras también obedece  a la necesidad de brindar a la sociedad nuevos espacios recreativos, deportivos y culturales, por eso es más que importante y alentador que el estado tome participación en estas pujas para mediar en las disparidades.

Se debe trabajar en una ley  que regule la tenencia de tierras urbanas sin uso, aptas para el desarrollo de programas sociales de vivienda y hábitat, a los fines de establecer las bases del desarrollo urbano y la satisfacción progresiva del derecho a las viviendas dignas en las zonas urbanas, dicha ley debe tener una función social.

A modo de síntesis se puede decir que la gente movilizada a partir de su inquietud, planteó el dilema más importante, la tierra tiene que ser apreciada como un bien social, para recuperar parte de la plusvalía.

 

*Concejal de la ciudad de Gualeguaychú por el Frente Para la Victoria.